La advertencia de la UNESCO no busca generar alarma, sino fomentar la preparación ante un fenómeno natural que, aunque poco frecuente, ha llamado la atención. Según el organismo, la probabilidad de que ocurra un tsunami en el Mediterráneo durante los próximos 30-50 años es del 100 %, razón por la que ha instado a los países costeros a fortalecer sus sistemas de prevención, monitoreo y respuesta.

El riesgo no significa que vaya a producirse un evento catastrófico de gran magnitud. En este contexto, un tsunami puede consistir en una serie de olas que superen un metro de altura, generadas por terremotos submarinos, movimientos de placas tectónicas o actividad volcánica. Incluso olas de ese tamaño pueden representar un peligro para las personas, las embarcaciones y la infraestructura.
Uno de los factores que aumenta la atención sobre esta zona es que el Mediterráneo es un mar relativamente pequeño y casi cerrado, lo que puede favorecer que las olas lleguen a la costa en menos tiempo que en otros océanos. Por ello, la UNESCO impulsa el programa Tsunami Ready, una iniciativa con la que busca que las autoridades desarrollen planes de evacuación, mejoren los sistemas de alerta temprana y promuevan la educación de la población para actuar de manera oportuna.

Tras el devastador tsunami que afectó al océano Índico en 2004, el organismo reforzó la cooperación internacional para mejorar la preparación frente a este tipo de fenómenos. Por ello, en 2005 creó un grupo especializado encargado de coordinar las acciones relacionadas con la detección temprana y la reducción del riesgo de tsunamis en el Atlántico nororiental, el Mediterráneo y otros mares cercanos.
Su trabajo se extiende no solo al mar Mediterráneo, sino también al mar del Norte, el mar Báltico y el mar Negro, regiones donde también pueden presentarse tsunamis, aunque con menor frecuencia que en otras partes del mundo.

Además, la UNESCO cuenta con un centro de información especializado que recopila datos, difunde recomendaciones y apoya a los países en el desarrollo de sistemas de alerta temprana. Esta entidad también promueve campañas de educación y comparte buenas prácticas para que las autoridades y las comunidades costeras sepan cómo actuar antes, durante y después de un posible tsunami.
También, insiste en que el principal objetivo de estas advertencias es impulsar la prevención, ya que muchas zonas costeras del Mediterráneo están densamente pobladas y se encuentran cerca de áreas con actividad sísmica y volcánica.
