Sin duda, con el avance de la tecnología, la seguridad digital se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los usuarios. Las estrategias utilizadas por los ciberdelincuentes son cada vez más sofisticadas y difíciles de detectar, pero tienen un objetivo común: obtener información personal y bancaria de sus víctimas.

Frente a este panorama, los bancos han implementado diferentes medidas para proteger el dinero y la información privada de sus clientes, como herramientas de detección de amenazas, controles de acceso y protocolos de respuesta ante incidentes.
Sin embargo, estas estrategias no eliminan por completo los riesgos, ya que las entidades financieras también pueden quedar expuestas a través de empresas externas encargadas de desarrollar sus programas informáticos, administrar parte de sus datos o participar en el procesamiento de sus operaciones.

“La ciberseguridad exige asumirse como una responsabilidad compartida. De nada sirve que una entidad financiera posea controles robustos si ignora cómo sus proveedores administran los datos y los incidentes. La seguridad de la operación es directamente proporcional a la madurez de los terceros que la hacen posible”, advierte Santiago Etchegoyen, cofundador y CTO de uFlow.
Además, las cifras evidencian la magnitud de esta problemática en el país. Según las métricas de FortiGuard Labs, durante 2025 Colombia registró más de 10.900 millones de intentos de ciberataques, una cifra que la ubicó como el tercer país más afectado de la región.

¿Qué puede hacer que los datos personales y las cuentas bancarias caigan en manos de los delincuentes?
Para reducir el riesgo de que los ciberdelincuentes accedan a sus datos personales y financieros, la Superintendencia de Industria y Comercio recomienda actualizar periódicamente las contraseñas de los correos electrónicos y productos financieros, evitar compartir información confidencial por llamadas telefónicas o mensajes sospechosos de WhatsApp y abstenerse de abrir correos electrónicos de remitentes desconocidos.
Asimismo, aconseja reportar la pérdida de documentos perdidos ante las autoridades competentes y cerrar correctamente las aplicaciones en los dispositivos móviles para contribuir a la protección de la información y evitar caer en la suplantación de identidad.
