La Fuerza Aérea de Estados Unidos habría adjudicado a Lockheed Martin un contrato por 694 millones de dólares para la producción del misil hipersónico AGM-183A ARRW.
Según informó el medio especializado The War Zone, el acuerdo se formalizó el pasado 29 de septiembre. Sin embargo, todavía no se conoce cuántas unidades se fabricarán ni la fecha prevista para el inicio de las entregas.

Desde 2023, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha llevado a cabo varios ensayos fallidos que plantearon la cancelación del misil hipersónico para destinar recursos al HACM. Este último utiliza un motor scramjet, que aprovecha el oxígeno del aire para mantener la combustión a velocidades supersónicas, y continúa en desarrollo, con pruebas de vuelo en curso. Sin embargo, el ARRW logró superar la etapa de prototipos y avanzar hacia la producción.
La adjudicación del contrato representa un cambio importante para el programa, que busca desarrollar armamento capaz de alcanzar objetivos a gran velocidad.
Según el comunicado oficial, este paso formaliza la transición de las pruebas y el desarrollo de prototipos a la fase de producción, además de reafirmar el compromiso de la Fuerza Aérea con sistemas de ataque que puedan operar desde distancias seguras, fuera del alcance de las defensas enemigas.

El funcionamiento del ARRW se basa en un sistema de planeo propulsado que combina dos etapas. Primero, un cohete transporta el misil desde el avión hasta la altitud y velocidad necesarias. Después, se desprende la cubierta de la parte delantera y libera un vehículo de planeo con forma de cuña, diseñado para continuar su trayectoria a velocidades hipersónicas.
Una vez liberado, el vehículo de planeo del misil AGM-183A ARRW avanza hacia su objetivo sin necesidad de un motor propio, pues aprovecha la velocidad y la altitud alcanzadas durante el impulso inicial. Su trayectoria se desarrolla dentro de la atmósfera a velocidades superiores a Mach 5, equivalentes a más de 6.125 kilómetros por hora, y le permite realizar maniobras durante el recorrido.

La velocidad, la capacidad de maniobra y su trayectoria dificultan las labores de detección e interceptación por parte de los sistemas de defensa enemigos. Estas características están diseñadas para facilitar ataques rápidos contra objetivos estratégicos de alto valor o que solo pueden ser alcanzados durante una ventana de tiempo limitada.
Además, el secretario de la Fuerza Aérea estadounidense, Troy Meink, destacó que el paso del ARRW de la fase de pruebas a la producción permitirá ofrecer a los mandos militares un arma de ataque de alta velocidad.
Según explicó en el comunicado, el sistema está concebido para superar incluso las defensas más avanzadas destinadas a impedir el acceso y controlar determinadas áreas.

Por su parte, el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, el general Ken Wilsbach, señaló que: “El despliegue del ARRW mejora nuestra capacidad para amenazar objetivos en cualquier parte del mundo. Esta arma hipersónica proporciona a la fuerza conjunta una opción de respuesta flexible y rápida en entornos donde el enemigo puede oponer una intensa resistencia”.
