Una situación de emergencia se registró en la frontera entre Nepal y China luego del colapso de un glaciar de alta montaña. El desprendimiento generó una enorme masa de hielo, rocas y sedimentos que descendió por la ladera y desencadenó una devastadora riada que arrasó todo a su paso y dejó centenares de muertos.

Los primeros análisis de imágenes satelitales y registros sísmicos señalan que la parte inferior del glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altura y cayó aproximadamente 1.200 metros hasta el fondo del valle, según información compartida por Dan Shugar, geomorfólogo de la Universidad de Calgary en Canadá, en Bluesky.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) detectó el evento a las 8:37 a. m. del 26 de agosto. Inicialmente, lo clasificó como un terremoto de magnitud 4.4. Sin embargo, análisis posteriores determinaron que alcanzó una magnitud de 5.2 y que fue provocado por el colapso glaciar y el posterior flujo de escombros. El USGS descartó la posibilidad de que esta tragedia haya sido producto de un terremoto.

La avalancha de hielo y rocas impactó el río Lhende Khola, ubicado en la zona montañosa fronteriza entre Nepal y el Tíbet, y provocó inundaciones repentinas de gran velocidad. El fenómeno alcanzó el puerto de Gyirong, en el Tíbet, y también afectó a Nepal, donde destruyó carreteras e inundó poblaciones situadas ladera abajo.
¿Hubo un Glof?
Aunque todavía existen varias hipótesis sobre el origen de la emergencia en Nepal, algunos investigadores consideran que pudo tratarse de una inundación por desbordamiento de un lago glaciar, conocida como Glof (glacial lake outburst flood). Este fenómeno ocurre cuando el desprendimiento de hielo alcanza una masa de agua y genera una gran ola que puede romper las barreras naturales formadas por morrenas y provocar una inundación ladera abajo.

Otros científicos señalan que no existen lagos glaciares cerca de la zona afectada. Por ello, una posibilidad es que el agua acumulada bajo el glaciar haya descendido en cascada junto con el fragmento de hielo que se desprendió y desencadenara el desastre que ha dejado centenares de muertos.
Una hipótesis plantea que el hielo y las rocas cayeron inicialmente sobre otro glaciar. La enorme presión generada por el impacto pudo provocar que parte del hielo se transformara en agua, aumentando el volumen del flujo y su capacidad destructiva.

La caída desde unos 1.200 metros de altura también habría contribuido a pulverizar la nieve y generar una gran cantidad de energía. A esto se suma la pronunciada pendiente del Himalaya, cuyo desnivel es considerablemente mayor que el de los Pirineos o los Alpes, lo que habría acelerado el descenso de la masa de hielo, agua y rocas, según el investigador del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) Jesús Revuelto.
“La realidad es que, si te encuentras en una comunidad situada debajo de un gran glaciar y, potencialmente, de un lago glaciar donde podría ocurrir una Glof, en cierta medida es una bomba de relojería”, indicó Adrian McCallum, glaciólogo de la Universidad de Sunshine Coast, en Australia.
