La Luna es el único satélite natural de la Tierra, que fue formado hace unos 4.500 años tras una fuerte colisión. Aunque muchos no lo saben, este satélite es clave para la tierra, dado que estabiliza el eje de rotación terrestre, regula el clima, crea las mareas y actúa como escudo contra meteoritos.
Recientemente un grupo de científicos e investigadores de este cuerpo estelar aseguró que el crecimiento acelerado de la actividad espacial alrededor de la Luna plantea un desafío inesperado para el futuro de la exploración lunar.

Varios de los profesionales plantearon que en varias de las zonas de la luna se podrían empezar a generar fuertes choques, por lo que serían zonas destinadas a recibir el impacto de satélites y equipos fuera de servicio. Esto quiere decir que en los años siguientes, el número de satélites inservibles que orbitarán la luna aumentarán considerablemente.

Para enfrentar dicho problema, los investigadores han propuesto que es clave la creación de constelaciones de satélites dedicadas netamente a tareas de comunicación, navegación y posicionamiento, muy similares a las que operan actualmente alrededor de la tierra.

Es importante entender que alrededor del planeta tierra hay varios de estos satélites. Sin embargo, aquí sucede que cuando alcanzan su vida útil y ya no sirven, estos se desintegran y regresan a la atmósfera.
Sin embargo, en la luna, esta capa no existe y no les es posible a los operadores del satélite poder deshacerse del equipo fácilmente.

Fionagh Thomson, investigadora principal de la Universidad de Durham asegura que ante este escenario, los satélites tendrían que estrellarse en la Luna y esta se convertiría prácticamente en un vertedero de basura espacial. Las declaraciones las dio tras un panel de expertos de la Space-Comm, de Glasgow.

Además del impacto en el cuerpo espacial, se teme que se den impactos no controlados que afecten instalaciones científicas, infraestructuras futuras o sitios históricos.
