Ciencia

Nuevos hallazgos revelan cómo evoluciona el interior del Sol entre ciclos magnéticos tras más de 40 años de estudio

El estudio demuestra que incluso pequeñas variaciones en la actividad magnética solar generan modificaciones detectables en el interior del Sol.

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4 de marzo de 2026, 8:05 a. m.
Científicos estudiaron más de 40 años de datos astronómicos para examinar cómo cambia la estructura interna del Sol.
Científicos estudiaron más de 40 años de datos astronómicos para examinar cómo cambia la estructura interna del Sol. Foto: Getty Images/iStockphoto

Científicos de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) y la Universidad de Yale (Estados Unidos) han analizado más de 40 años de datos astronómicos y han hallado evidencias de que la estructura interna del Sol cambia sutilmente de un mínimo solar al siguiente. Sus resultados, publicados en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, revelan que incluso pequeñas variaciones en la actividad magnética solar producen cambios detectables en el interior de la estrella.

Cada 11 años, el Sol atraviesa un ciclo de actividad magnética. Durante el denominado “mínimo solar”, la estrella se encuentra en su fase más tranquila: disminuye el número de manchas solares, los campos magnéticos se debilitan y la superficie se vuelve más uniforme.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron observaciones de seis telescopios distribuidos por todo el mundo, que conforman la Red de Oscilaciones Solares de Birmingham (BiSON). Analizaron lo que ocurre en el interior del Sol durante cuatro de sus periodos más tranquilos, correspondientes a los ciclos solares 21 al 25.

Se analizaron vibraciones internas del Sol (ondas sonoras atrapadas) para inferir condiciones bajo su superficie.
Se analizaron vibraciones internas del Sol (ondas sonoras atrapadas) para inferir condiciones bajo su superficie. Foto: Getty Images

El equipo examinó diminutas vibraciones internas —ondas sonoras atrapadas que hacen oscilar suavemente al Sol— para inferir qué sucede bajo su superficie. Este es el primer estudio que compara cuatro mínimos solares consecutivos a través de la heliosismología, la disciplina que estudia el interior solar mediante sus oscilaciones.

En concreto, buscaron una señal característica en las ondas sonoras generada cuando el helio se ioniza por segunda vez, además de analizar variaciones en la velocidad del sonido y contrastar las observaciones con modelos solares que incorporaban ligeras modificaciones en las condiciones internas.

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Los resultados muestran que el mínimo registrado en 2008-2009, entre los ciclos 23 y 24 —uno de los más prolongados y silenciosos de los que se tiene registro— presentó condiciones internas significativamente distintas a las de los otros tres mínimos estudiados.

La señal asociada a la doble ionización del helio fue notablemente mayor, lo que apunta a una diferencia estructural real. Además, se detectó una mayor velocidad del sonido en las capas externas del Sol, lo que sugiere presiones y temperaturas del gas más elevadas, junto con campos magnéticos más débiles.

El profesor Bill Chaplin, de la Universidad de Birmingham, explicó que, por primera vez, han podido cuantificar con claridad cómo varía la estructura interna del Sol entre un mínimo y otro. Según detalló, las capas externas cambian de forma sutil a lo largo de los ciclos de actividad, y los mínimos más profundos y prolongados pueden dejar una huella interna medible.

La actividad solar influye en el clima espacial, que puede provocar fallos en comunicaciones, sistemas GPS, redes eléctricas y satélites.
La actividad solar influye en el clima espacial, que puede provocar fallos en comunicaciones, sistemas GPS, redes eléctricas y satélites. Foto: Getty Images

Estos hallazgos podrían contribuir a mejorar la predicción de futuros ciclos solares. La actividad del Sol está directamente relacionada con el llamado clima espacial, es decir, explosiones energéticas capaces de afectar a la Tierra. Entre sus posibles consecuencias se encuentran interrupciones en las comunicaciones por radio, errores en los sistemas GPS, fallos en redes eléctricas y daños en satélites.

Por su parte, la profesora Sarbani Basu, de la Universidad de Yale, subrayó que comprender el comportamiento del Sol bajo su superficie durante estos periodos de calma es clave, ya que influye en la acumulación de actividad en los ciclos posteriores.

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Chaplin también destacó el valor de las observaciones sísmicas estelares a largo plazo y señaló que, con futuras misiones como PLATO de la Agencia Espacial Europea, estas técnicas podrían aplicarse a otras estrellas similares al Sol. Esto permitiría entender mejor cómo evoluciona su actividad y cómo influye en los entornos que las rodean, incluidos los planetas que puedan albergar.

La red BiSON es operada por el Grupo de Sol, Estrellas y Exoplanetas de la Universidad de Birmingham y cuenta con financiación del Consejo de Instalaciones Científicas y Tecnológicas del Reino Unido (STFC). Gracias a su red mundial de telescopios terrestres operados de forma remota, proporciona un monitoreo continuo de las oscilaciones solares y un análisis global del ciclo del Sol.

*Con información de Europa Press.