El universo está lleno de misterios e interrogantes que, a lo largo de los años, la comunidad científica ha estudiado para comprender su origen y funcionamiento.
Entre estos fenómenos destacan los asteroides, cuerpos rocosos que, al escuchar su nombre, suelen generar temor, especialmente por la posibilidad de que impacten contra la Tierra. Sin embargo, no todos representan un peligro; muchos son inofensivos, aunque su estudio resulta fundamental para conocer más sobre nuestro sistema solar.
Por ejemplo, el 20 de abril de 2025, la sonda Lucy de la NASA observó de cerca el asteroide Donald Johanson, enviando imágenes que revelaron una forma inusual: parece una binaria de contacto, es decir, un objeto formado por la colisión de dos cuerpos más pequeños conectados por un estrecho “cuello” similar a conos de helado. Esto coincide con las variaciones de brillo registradas previamente.

Según la NASA, Donald Johanson posee una geología sorprendentemente compleja que podría ofrecer información sobre los componentes y procesos que dieron forma a los planetas del Sistema Solar, según Hal Levison, investigador principal de Lucy. Las imágenes preliminares del sensor L’LORRI muestran que el asteroide es más grande de lo estimado, con 8 km de longitud y 3,5 km de ancho, aunque su tamaño completo aún no se ha podido determinar.

Este sobrevuelo, al igual que el de Dinkinesh, no era el objetivo principal de la misión, sino un ensayo para probar los sistemas de Lucy y recopilar datos científicos que se analizarían en semanas posteriores.
Durante el resto de 2025, la sonda recorrió el cinturón principal de asteroides, con su primer gran objetivo previsto: el asteroide troyano de Júpiter, Eurybates, en agosto de 2027.
Las primeras imágenes enviadas por Lucy impresionaron a la comunidad científica y, según Tom Statler, científico del programa Lucy en la NASA, demostraron “una vez más las enormes capacidades de la nave espacial como motor de descubrimiento”.

Statler destacó el enorme potencial de la misión, asegurando que “abrir una nueva ventana a la historia de nuestro sistema solar cuando Lucy llegue a los asteroides troyanos será inmenso”. Centrada en explorar estos cuerpos primitivos que orbitan junto a Júpiter, la misión Lucy ofrece datos cruciales sobre los orígenes y la evolución de nuestro sistema solar.










