¿Por qué algunos volcanes parecen “despertar” de forma tranquila mientras otros lanzan fuentes de fuego al cielo? Aunque a simple vista dos volcanes puedan parecer gemelos, su comportamiento depende de un factor invisible: su historia térmica. Una investigación reciente de la Universidad de Manchester publicado en Nature Communications, ha revelado que el calor que experimenta el magma antes de salir es el que decide el ritmo de la erupción.

El secreto del “sobrecalentamiento”
El estudio descubrió que cuando el magma se calienta por encima de su temperatura habitual —un proceso llamado sobrecalentamiento—, ocurre algo sorprendente: los pequeños “núcleos” o semillas que ayudan a formar cristales se disuelven por completo.

De acuerdo con la investigación, al desaparecer estas semillas, el magma se vuelve más uniforme y “olvida” cómo crear cristales nuevos de forma rápida. Esto es fundamental, porque la cantidad de cristales es lo que determina qué tan espeso o fluido será el material.
“Nuestros resultados muestran que el sobrecalentamiento retrasa la nucleación al disolver los núcleos preexistentes, inhibiendo así la cristalización al regresar a condiciones sublíquidas”, señala técnicamente la investigación.
Una carrera contra el reloj: de 20 minutos a 8 horas
Los científicos recrearon estas condiciones volcánicas en un laboratorio y notaron una diferencia de tiempo abismal.
- Magma sin calor extremo: Comienza a llenarse de cristales en apenas 20 minutos. Al tener muchos cristales, se vuelve pastoso y pesado, lo que lo obliga a subir lentamente hacia la superficie.
- Magma sobrecalentado: Puede tardar más de ocho horas en empezar a formar cristales.
Este retraso permite que la mezcla se mantenga líquida y ligera durante mucho más tiempo, facilitando que los gases se queden atrapados y empujen el material con fuerza.
“Descubrieron que el magma que no había sido sometido a un sobrecalentamiento intenso comenzaba a cristalizar en unos 20 minutos. En cambio, el magma expuesto a un sobrecalentamiento fuerte retrasó la formación de cristales durante más de ocho horas”, explica Nature Communications.
Por qué la lava corre más rápido
Esta diferencia en la “espesura” (técnicamente llamada viscosidad) cambia las reglas del juego durante una erupción. Cuando el magma permanece fluido gracias al calor previo, puede ascender a toda velocidad a través de la corteza terrestre. El resultado son esas espectaculares fuentes de lava que vemos en las noticias, donde el material sale disparado con gran energía.

Por el contrario, cuando los cristales aparecen pronto, la lava se mueve con dificultad y los gases escapan poco a poco, lo que genera erupciones mucho más suaves y lentas.
Nueva tecnología para observar el “corazón” volcánico
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron una tecnología similar a un escáner médico, pero adaptada para rocas: un recipiente transparente a los rayos X capaz de soportar presiones extremas. Esto les permitió observar en tiempo real, y por primera vez, cómo nacen los cristales dentro del magma ardiente.
“Los investigadores afirman que los hallazgos podrían mejorar la forma en que los científicos interpretan las señales de monitoreo volcánico y pronostican el comportamiento de las erupciones”, concluyeron los expertos.
