Una de las principales preocupaciones que ha surgido con el avance de la tecnología es la evolución de las estrategias utilizadas por los ciberdelincuentes para engañar y estafar a millones de personas en todo el mundo. Estas prácticas se han vuelto cada vez más sofisticadas, lo que ha encendido las alarmas de las autoridades y los expertos en seguridad digital.

Los criminales han perfeccionado sus métodos hasta el punto de conseguir información confidencial de sus víctimas sin necesidad de recurrir a ataques complejos. Entre los datos más codiciados están las contraseñas, pues les permiten ingresar a cuentas personales, aplicaciones de mensajería e incluso servicios bancarios sin que los usuarios sospechen lo que está ocurriendo.
A esto se suma la rapidez con la que estas modalidades de fraude pueden extenderse entre distintos países. Un correo electrónico, un enlace malicioso o una llamada telefónica pueden convertirse en la puerta de entrada para cometer un robo de información en cuestión de segundos.
Por esta razón, las autoridades mantienen sus esfuerzos para identificar nuevas formas de engaño y advertir a la ciudadanía sobre los riesgos.

Una de las alertas más recientes fue emitida por la Guardia Civil de España, que pidió prestar especial atención a determinadas llamadas telefónicas. Aunque estas comunicaciones pueden parecer legítimas, detrás de ellas podrían encontrarse expertos que se hacen pasar por trabajadores de empresas u organizaciones para obtener información privada.
📞 “Soy de informática. Necesito tu contraseña para solucionar una incidencia.”
— Guardia Civil (@guardiacivil) November 4, 2026
Aunque quien llama conozca tu nombre o tu empresa, desconfía.
🔐 No compartas contraseñas ni códigos de acceso.
✅Verifica la petición por los canales internos habituales.
👁️Que alguien sepa dónde… pic.twitter.com/jEQJigfQzL
“Soy de informática. Necesito tu contraseña para solucionar una incidencia” es una de las frases que pueden utilizar para ganarse la confianza de sus víctimas.
Con este argumento, buscan que las personas entreguen sus claves o códigos de verificación, información que posteriormente podrían utilizar para acceder a dispositivos, cuentas de WhatsApp y servicios bancarios, entre otros.
Una de las señales que puede hacer más creíble el engaño es que quien llama conozca el nombre del empleado o la empresa en la que trabaja. Sin embargo, tener acceso a estos datos no significa que la persona realmente pertenezca a esa organización ni que su solicitud sea legítima.

Por seguridad, nunca se deben compartir contraseñas ni códigos de acceso durante una llamada. Si alguien solicita esta información con el argumento de solucionar un problema informático, lo más recomendable es no continuar con la gestión y comprobar su identidad mediante los canales internos habituales.
También es conveniente comunicarse directamente con el área encargada para confirmar si existe alguna incidencia.
La principal recomendación es desconfiar de cualquier solicitud de información confidencial, incluso cuando quien está al otro lado de la línea parezca conocer detalles personales o laborales. Ningún dato de ese tipo debe compartirse sin antes verificar quién lo está solicitando.
