Frente a los métodos cada vez más elaborados que emplean los ciberdelincuentes, los usuarios están expuestos a diferentes modalidades de fraude que comprometen su información personal y financiera. Estas prácticas pueden derivar en el robo de datos confidenciales y pérdidas económicas considerables.

Una de las estrategias que estarían aprovechando los ciberdelincuentes son los códigos QR, una herramienta que permite consultar información y realizar pagos desde el celular, pero que también puede convertirse en un mecanismo de fraude cuando los usuarios los escanean sin verificar previamente su origen.
De acuerdo con el equipo de investigación de ESET, el término quishing surge de la combinación de las palabras QR y phishing. Se trata de una técnica de ingeniería social en la que los ciberdelincuentes ocultan enlaces maliciosos dentro de códigos QR, en lugar de enviarlos directamente como direcciones web visibles.

Los riesgos de esta nueva modalidad de estafa
Un ejemplo de esta modalidad fue identificado por el equipo de investigación de ESET y presentado en su ESET Threat Report H1 2026. Se trata de una campaña fraudulenta que suplanta la identidad de DocuSign, una plataforma ampliamente utilizada por empresas para gestionar firmas electrónicas.
Según los datos regionales de la compañía, esta marca estuvo entre las más utilizadas por los ciberdelincuentes en campañas de phishing detectadas en América Latina durante ese semestre.

En este caso, los atacantes utilizan la imagen corporativa de DocuSign para enviar un supuesto aviso en el que informan que un documento está listo para ser revisado y firmado. El mensaje incluye un botón amarillo que invita a escanear un código QR para continuar con el proceso.
Sin embargo, este elemento no dirige a ninguna página web, sino que obliga al usuario a utilizar la cámara del celular para acceder al contenido. Además, como el correo contiene poca información, los delincuentes pueden utilizar diferentes mecanismos para obtener información o comprometer sus cuentas.

Uno de los más frecuentes consiste en dirigirla a páginas falsas que imitan los portales de bancos, servicios de correo electrónico o plataformas empresariales, con el propósito de robar credenciales de acceso e incluso apropiarse de sesiones abiertas.
Otra posibilidad son los pagos fraudulentos, mediante códigos QR que conducen a plataformas de cobro o transacciones con información previamente diligenciada. Esto puede reducir las posibilidades de detectar irregularidades si el usuario no revisa cuidadosamente los datos antes de confirmar la operación.
