El próximo 21 de junio de 2026, exactamente a las 8:25 UTC, el planeta experimentará un evento astronómico conocido como solsticio. Aunque en muchos lugares se habla de este día como el más largo, esta afirmación depende totalmente de en qué parte del mundo te encuentres.

Para quienes habitan en el hemisferio sur, esta fecha marca el inicio del invierno y, efectivamente, la noche más extensa y oscura de todo el año.
El secreto está en la inclinación de la Tierra
Contrario a lo que se podría pensar, el cambio de estaciones y la duración de la luz no dependen de qué tan cerca esté la Tierra del Sol. De hecho, nuestro planeta suele estar más lejos de la estrella solar en julio que en enero. La verdadera razón es que la Tierra viaja por el espacio “de lado”, con una inclinación de unos 23,5 grados respecto a su órbita.

De acuerdo con el portal de astronomía EarthSky: “En junio de 2026, debido a esta inclinación, el hemisferio norte estará muy inclinado hacia el Sol, mientras que el hemisferio sur estará en su punto de máxima inclinación alejándose de él. Esto provoca que los rayos solares lleguen de forma mucho más indirecta y por menos tiempo a la parte sur del globo”.
¿Qué sucede exactamente en el cielo?
Durante el solsticio de junio, el Sol alcanza su posición más al norte en el cielo, situándose directamente sobre una línea imaginaria llamada el Trópico de Cáncer. En este momento:
- El Polo Norte recibe luz constante.
- El Polo Sur permanece en sombra.
- En el hemisferio sur, el Sol sale y se pone en sus puntos más hacia el norte del horizonte, trazando un arco muy bajo y corto en el cielo, lo que resulta en un día breve y una noche extremadamente larga.
El fenómeno del “retardo” en la temperatura
Es común preguntarse por qué, si el solsticio marca el momento de menor luz en el sur (o mayor luz en el norte), no es necesariamente el día de frío o calor extremo inmediato. Los científicos lo llaman el “retardo de las estaciones”.

Expertos explican que esto ocurre porque la Tierra (especialmente los océanos) tarda tiempo en absorber o liberar el calor acumulado. Es un proceso similar a lo que ocurre durante el día: el momento de mayor calor suele ser a media tarde y no exactamente al mediodía, cuando el Sol está en lo más alto. Por ello, las temperaturas más gélidas del invierno suelen sentirse semanas después de esta gran noche.
