ChatGPT se ha convertido en una herramienta creativa para generar ideas, evaluar decisiones y preparar conversaciones difíciles. Desde organizar un viaje y resolver dudas tecnológicas hasta analizar una propuesta comercial, revisar documentos de trabajo o archivos sensibles, son algunas de las múltiples actividades que las personas exploran al usar la plataforma.

Sin embargo, la compañía ESET advirtió que cada consulta o solicitud que se realiza a través de estas herramientas puede incluir información privada relacionada con los intereses, hábitos, proyectos, relaciones, responsabilidades y preocupaciones de los usuarios.
Ante este escenario, la empresa advierte sobre las consecuencias que podría tener el acceso de un ciberdelincuente a esta información y las diferentes formas en que podría utilizarla, incluso para comprometer a los contactos personales o el entorno laboral de los usuarios. Además, señala que los riesgos no se limitan a la exposición de las conversaciones, sino que también dependen del tipo de datos que las personas comparten dentro de la plataforma.

¿Qué ocurre si pierde el acceso a su cuenta de ChatGPT?
El primer riesgo de que un ciberdelincuente consiga acceder a una cuenta de ChatGPT es la exposición de información sensible. Según los expertos, el atacante podría consultar las conversaciones, revisar los documentos compartidos y acceder a los datos que el usuario haya proporcionado. Esto incluye información personal, laboral, médica, académica o relacionada con proyectos confidenciales, dependiendo del contenido almacenado en la plataforma.
Otro peligro está relacionado con los ataques de ingeniería social. Al conocer los intereses, hábitos y relaciones personales o profesionales del usuario, el ciberdelincuente podría diseñar mensajes, engaños y estafas mucho más creíbles. De esta manera, tendría mayores posibilidades de hacerse pasar por alguien de confianza, manipular a sus contactos o conseguir información adicional mediante técnicas de engaño.

El incidente también podría afectar a terceros, especialmente cuando el usuario ha compartido contratos, documentos internos o datos de clientes y compañeros de trabajo. A esto se suma el posible abuso de funciones e integraciones habilitadas en la cuenta.
Por ejemplo, si cuenta con herramientas para enviar correos electrónicos o consultar archivos laborales, el atacante podría aprovechar esos permisos para suplantar al propietario, distribuir enlaces fraudulentos o acceder a información confidencial. El alcance dependerá de las conexiones y autorizaciones disponibles.
Finalmente, el acceso no autorizado podría generar consecuencias económicas y dificultar la recuperación de la cuenta. Si existen funciones de pago, créditos de API o servicios facturables, el atacante podría ocasionar consumos no autorizados. Además, tendría la posibilidad de modificar configuraciones de seguridad e intentar impedir que el propietario recupere el acceso.
