Los videojuegos se han convertido en una de las alternativas de entretenimiento más populares entre los jóvenes. Consolas como PlayStation 5 y Xbox Series X permiten disfrutar títulos de diferentes géneros, desde simuladores deportivos como EA Sports FC 26 hasta juegos de acción como Call of Duty y propuestas de exploración como Minecraft.
Sin embargo, contar con una consola de última generación no es suficiente para garantizar una experiencia de juego fluida. También es importante revisar la configuración del televisor, ya que algunos ajustes pueden mejorar la calidad de imagen durante las partidas.

¿Cómo tener una experiencia más real, fluida y envolvente?
Antes de comenzar a jugar, debería revisar la configuración del televisor, ya que algunos ajustes pueden influir en la calidad de imagen y la fluidez de las partidas. Aunque puede parecer un detalle menor, configurar correctamente la pantalla permite aprovechar mejor las capacidades de consolas como PlayStation 5 y Xbox Series X.
Uno de los primeros aspectos es el tipo de conexión entre la consola y el televisor. HDMI 2.1 ofrece un mayor ancho de banda que las versiones anteriores, lo que “permite transmitir contenido en alta resolución y con altas tasas de refresco, ayudando a aprovechar las capacidades de imagen y sonido que ofrecen estas consolas” señaló Karen Saavedra, marketing y trade manager de Caixun.

También existen tecnologías como VRR y ALLM, que cumplen funciones diferentes durante las partidas. La primera, conocida como frecuencia de actualización variable, sincroniza la frecuencia de la pantalla con los cuadros por segundo que genera la consola. Esto ayuda a reducir interrupciones visuales y mantener una reproducción más fluida.
Por su parte, ALLM permite que el televisor active automáticamente un modo de baja latencia cuando detecta una consola compatible. De esta manera, se reduce el procesamiento adicional de la imagen y puede disminuir el retraso entre los movimientos realizados con el control y su representación en pantalla.

Otro ajuste que es importante revisar es el modo de imagen. Muchos televisores incluyen una opción denominada ‘Modo Juego’, diseñada para reducir la latencia y priorizar la respuesta de la pantalla durante las partidas.
A diferencia de otros perfiles, que pueden aplicar procesamiento adicional para modificar el contraste, la nitidez o los colores, este modo busca que las acciones se reflejen con mayor rapidez. Por eso, puede resultar especialmente útil en videojuegos competitivos, deportivos o de acción, donde cada movimiento cuenta.

También es importante comprobar si el televisor y el videojuego son compatibles con tecnologías HDR. Este formato amplía el rango de brillo y contraste que puede reproducirse en pantalla, lo que permite apreciar mejor los detalles de las zonas iluminadas y oscuras. Entre sus variantes se encuentra Dolby Vision, aunque su disponibilidad depende de la compatibilidad del televisor, la consola y el contenido.
En cuanto al color, tecnologías como QLED utilizan puntos cuánticos para ampliar la gama de tonalidades que puede reproducir una pantalla. Sin embargo, la calidad final también depende de otros factores, como la profundidad de color, el panel y la calibración de la imagen.

Para conseguir una reproducción más natural, expertos recomiendan revisar los perfiles disponibles en el menú del televisor y evitar configuraciones que aumenten excesivamente la saturación o el brillo. No existe un ajuste universal, por lo que las preferencias pueden variar según el videojuego y las condiciones de iluminación de la habitación.
La imagen no es el único elemento que merece atención. Los efectos, los diálogos y los sonidos ambientales permiten identificar lo que ocurre dentro del videojuego y pueden aportar mayor sensación de inmersión.
Algunos televisores incluyen diferentes perfiles de audio, como Cine, Película o Estándar, que modifican la forma en que se reproducen las frecuencias y los efectos sonoros. Lo recomendable es probar las opciones disponibles y elegir aquella que permita escuchar con claridad tanto los diálogos como los sonidos del entorno.
