Una de las cosas favoritas de quienes tienen un Smart TV en casa es la posibilidad de descargar aplicaciones de streaming para ver series, películas, documentales y otros contenidos. Sin embargo, muchas de estas plataformas requieren el pago de una suscripción, como ocurre con Netflix, Prime Video, HBO o Disney+, lo que lleva a algunos usuarios a buscar alternativas gratuitas.

Optar por servicios sin costo que, además, ofrecen contenido que normalmente es de pago resulta atractivo, ya que permite acceder a programas favoritos en cualquier momento y desde cualquier lugar. No obstante, esta aparente ventaja puede implicar riesgos importantes que no deben pasarse por alto.
De acuerdo con la compañía de ciberseguridad ESET, recurrir a estas opciones no solo puede acarrear consecuencias legales, sino también problemas de seguridad. Esto es especialmente preocupante en el caso de los llamados Set-Top Boxes, dispositivos que permiten acceder a contenido sin suscripciones y que, al carecer de controles adecuados, pueden exponer los equipos a malware y otras amenazas cibernéticas.
“Los riesgos que existen en las apps de streaming no oficiales incluyen que muchas de estas aplicaciones no se encuentran en tiendas oficiales como Google Play Store o App Store, lo que obliga al usuario a dirigirse a sitios web alternos. Estos sitios suelen evitar los controles de calidad y seguridad que imponen las tiendas oficiales, lo que los convierte en un terreno fértil para la distribución de software malicioso”, advierten.

Un ejemplo es Magis TV, una aplicación gratuita que ha ganado popularidad recientemente por su oferta de contenido. Sin embargo, instalarla en el televisor puede ser más peligroso de lo que parece. Según el análisis, esta plataforma es ampliamente utilizada en países como Argentina, Colombia y México para acceder a contenido sin pagar suscripción.
El estudio también señala que esta aplicación solicita permisos excesivos e invasivos, impropios de una plataforma de streaming, por lo que se clasifica como potencialmente no deseada. Estos permisos pueden ser aprovechados con fines maliciosos, permitiendo desde el acceso a información privada y archivos personales hasta la instalación de malware, el envío de spam o la manipulación de datos del dispositivo.
Aunque ofrece contenido gratuito, su uso implica serios riesgos para la seguridad y la privacidad de los usuarios.
Algo similar ocurre con los Set-Top Boxes (STB), que pueden convertirse en una puerta de entrada para malware, especialmente cuando han sido modificados o pirateados. Según los expertos, estos dispositivos pueden infectar tanto el televisor como la red doméstica con amenazas como publicidad invasiva, robo de datos o accesos remotos no autorizados.

El riesgo surge principalmente por cuatro vías: el uso de software o firmware no oficial que ya incluye malware; la instalación de aplicaciones desde fuentes no confiables (con spyware o troyanos); la propagación de virus a través de la red wifi compartida con otros dispositivos; y el uso de memorias USB infectadas para instalar archivos en el STB.
En definitiva, manipular o utilizar estos equipos fuera de entornos seguros puede comprometer no solo el televisor, sino toda la red del hogar.
