Después de un terremoto, regresar a una vivienda no debería depender únicamente de que el inmueble siga en pie. La aparición de nuevas grietas, cambios en puertas y ventanas o daños en diferentes elementos pueden ser señales que requieren atención.

El ingeniero industrial Andrés Arias explicó algunas diferencias entre las fisuras que pueden aparecer en una vivienda y aquellas que deberían generar mayor preocupación.
Por su parte, SACS Group, compañía especializada en gestión del riesgo y atención de emergencias, entregó recomendaciones para revisar una edificación después de un movimiento telúrico.
No todas las grietas significan lo mismo
Una pequeña fisura sobre la pintura puede tener un origen diferente al de una grieta que atraviesa una pared y continúa aumentando.
Según explicó Arias, algunas marcas delgadas pueden aparecer por los cambios de temperatura y suelen ubicarse en lugares como esquinas, marcos de puertas o ventanas.
El ingeniero señaló que estas fisuras normalmente no atraviesan completamente la pared y pueden tener un tratamiento sencillo.
La situación cambia cuando la grieta es más ancha, atraviesa la pared o presenta cambios con el paso del tiempo.
Para Arias, estas señales merecen especial atención porque podrían estar relacionadas con movimientos de la cimentación, problemas estructurales o asentamientos irregulares, es decir, cuando diferentes partes de una construcción se desplazan de manera desigual.
Una puerta que ya no cierra puede ser una señal
Las grietas no son el único elemento que puede revelar que una vivienda sufrió cambios durante un terremoto.
Arias explicó que una señal de alerta puede aparecer cuando las puertas dejan de cerrar como antes o las ventanas comienzan a atascarse.
Estos cambios pueden indicar que alguna parte de la construcción se desplazó. Por eso, no deberían ignorarse si aparecieron después del movimiento telúrico.
Mirar más allá de las paredes
La revisión posterior a un sismo debe hacerse inicialmente desde un lugar seguro. Una inspección visual puede ayudar a encontrar cambios evidentes, aunque no permite determinar por sí sola si una estructura es segura.
Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group, advirtió que una vivienda no debe considerarse automáticamente segura solo porque permanezca en pie.
“Después de un sismo no basta con mirar una edificación y concluir que está bien porque continúa en pie”, afirmó López Pérez.
La experta agregó que, cuando existen daños visibles o dudas sobre la estabilidad, lo recomendable es no ingresar hasta obtener una valoración de personal competente.
También hay que mirar columnas, pisos y fachadas
SACS Group recomienda prestar atención a los elementos principales de la construcción. Entre ellos están las columnas, vigas y muros, especialmente si presentan grietas importantes, desprendimientos o cambios que no estaban antes del terremoto.
También deben observarse posibles hundimientos, inclinaciones, separaciones o deformaciones en pisos y paredes.
La revisión no termina dentro de la vivienda. Balcones, fachadas, vidrios, tejas y cielos rasos pueden quedar inestables después de un movimiento y desprenderse posteriormente.

El gas y la electricidad requieren especial cuidado
Las redes de servicios públicos también pueden sufrir daños durante un terremoto. SACS Group menciona como señales de alerta olor a gas, chispas, cables expuestos y fugas de agua.
Carolina López Pérez explicó que el propósito de la revisión no es que los habitantes intenten determinar técnicamente el estado de la construcción.
“Su función es reconocer cambios y señales de alerta para tomar una decisión preventiva”, señaló la gerente técnica de SACS Group.
Ante cualquier anomalía, la recomendación es evitar manipular las instalaciones por cuenta propia y solicitar ayuda especializada.

¿Cuándo es mejor no regresar?
Si las autoridades han restringido el ingreso, existen daños evidentes o la estructura presenta cambios posteriores al terremoto, SACS Group recomienda esperar una evaluación antes de volver a ocupar el inmueble.
La ausencia de grietas visibles tampoco garantiza que una vivienda no tenga afectaciones. Algunos daños pueden no ser evidentes para una persona sin formación especializada.
Por eso, antes de intentar recuperar la normalidad, la compañía plantea una pregunta sencilla: “¿qué cambió en esta edificación después del movimiento?”.
Identificar esas modificaciones y no minimizar las señales de alerta puede ser determinante para evitar que una emergencia ya ocurrida genere un nuevo riesgo.
