Ciencia

Un mundo rocoso descubierto por científicos en los confines del sistema solar reabre el debate sobre el origen de los planetas

Los expertos utilizaron el satélite CHEOPS de la Agencia Espacial Europea para analizar el sistema planetario LHS 1903 y detectar una configuración orbital inusual entre sus planetas.

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13 de febrero de 2026, 7:43 a. m.
Descubren un extraño orden de planetas que contradice los modelos clásicos.
Descubren un extraño orden de planetas que contradice los modelos clásicos. Foto: Getty Images/Zoonar RF

Científicos han utilizado el satélite Cheops de la Agencia Espacial Europea (ESA) para descubrir que el sistema planetario que orbita la estrella LHS 1903 desafía las teorías actuales de formación planetaria debido al inusual orden de sus planetas.

El planeta más distante podría ser rocoso y, según los datos, se habría formado más tarde —y en un entorno diferente— que los demás cuerpos del sistema.

En el Sistema Solar, Mercurio, Venus, Tierra y Marte son planetas rocosos, mientras que Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno son gaseosos. En general, los mundos rocosos se ubican más cerca de su estrella y los gaseosos se encuentran en regiones más externas. Este patrón ha sido observado con frecuencia en otros sistemas planetarios y coincide con lo que predicen los modelos actuales de formación planetaria.

Sin embargo, esa lógica comenzó a tambalear cuando los científicos analizaron con mayor detalle el sistema de LHS 1903 mediante el Satélite de Caracterización de Exoplanetas (Cheops) de la ESA. Lo que encontraron podría obligar a replantear parte de la comprensión actual sobre cómo nacen los planetas.

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El equipo científico evaluó si el planeta pudo haber perdido su atmósfera gaseosa tras un impacto gigante o si hubo intercambios orbitales entre los planetas. Foto: Imagen generada con Inteligencia Artificia de ChatGPT, de OpenIA

LHS 1903 es una enana roja de tipo M, más pequeña, fría y tenue que el Sol. Thomas Wilson, de la Universidad de Warwick (Reino Unido), junto a un equipo internacional, combinó observaciones de telescopios espaciales y terrestres para estudiar tres planetas detectados alrededor de esta estrella. Concluyeron que el más cercano parecía ser rocoso y que los dos siguientes eran gaseosos.

Hasta ese punto, el sistema encajaba con el esquema tradicional. No obstante, al examinar con mayor precisión los datos de Cheops, detectaron un cuarto planeta, el más lejano a la estrella. La sorpresa llegó cuando comprobaron que también parecía ser rocoso.

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Esto convierte al sistema en uno “invertido” o “de dentro hacia fuera”: rocoso, gaseoso, gaseoso y nuevamente rocoso. Según las teorías actuales, los planetas rocosos no suelen formarse tan lejos de su estrella.

Los modelos de formación planetaria sostienen que, en las regiones internas de un sistema, la intensa radiación estelar elimina gran parte del gas, lo que favorece la existencia de núcleos rocosos. En cambio, en las zonas externas, más frías, el gas puede acumularse y formar atmósferas densas que dan lugar a planetas gaseosos.

Maximilian Günther, científico del proyecto Cheops de la ESA, destacó que aún existen muchos interrogantes sobre la formación y evolución planetaria, y subrayó que hallazgos como este aportan pistas clave para resolver ese rompecabezas.

Pese a lo llamativo del descubrimiento, los investigadores evitaron sacar conclusiones apresuradas. Analizaron diversas hipótesis para explicar el comportamiento atípico del planeta exterior: desde un posible impacto que hubiese eliminado su atmósfera hasta un intercambio orbital entre los planetas a lo largo del tiempo. Sin embargo, tras realizar simulaciones y cálculos orbitales, descartaron esos escenarios.

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LHS 1903 es una enana roja de tipo M, más pequeña, fría y tenue que el Sol. Foto: Getty Images/iStockphoto

La explicación que ganó fuerza es más intrigante: los planetas podrían haberse formado de manera secuencial, uno tras otro, en lugar de al mismo tiempo.

De acuerdo con el modelo más aceptado, los planetas surgen a partir de discos protoplanetarios de gas y polvo que forman embriones casi simultáneamente, los cuales evolucionan durante millones de años. No obstante, en este caso, los datos sugieren que la estrella pudo haber dado origen a sus cuatro planetas en distintas etapas. Esta hipótesis, conocida como formación planetaria “de dentro hacia fuera”, fue propuesta hace aproximadamente una década, pero hasta ahora no contaba con evidencia tan sólida.

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Además, cuando se habría formado el planeta más externo, el sistema podría haber estado ya empobrecido en gas, un elemento considerado fundamental para el nacimiento de planetas. Aun así, allí surgió un pequeño mundo rocoso, en un entorno que desafía las expectativas teóricas.

Queda por determinar si se trata de un caso aislado o de la primera señal de una tendencia hasta ahora desconocida. En cualquier caso, el hallazgo sugiere que las teorías de formación planetaria, tradicionalmente basadas en el ejemplo del Sistema Solar, podrían necesitar ajustes a medida que se descubren más sistemas exoplanetarios con configuraciones inesperadas.

*Con información de Europa Press