Cerca de Bogotá se encuentran destinos poco tradicionales, pero que son ideales para conocer, gracias a una amplia oferta de atractivos naturales, históricos y culturales que llaman la atención de propios y extraños.

En la larga lista de posibilidades se encuentra un pueblo que tiene nombre de cobija y del que no mucho se escucha hablar, pero que resulta una buena opción para hacer un plan diferente y salir de los sitios tradicionales que se encuentran más cercanos a la capital.
Se trata de Manta, ubicada a dos horas y media de Bogotá, en la provincia de Almeidas. Este destino invita a descubrir paisajes de montaña, quebradas cristalinas y escenarios naturales que inspiran tranquilidad y conexión con la naturaleza, según información de la Gobernación de Cundinamarca.
Sin duda, es un escenario especial para quienes disfrutan de las actividades al aire libre, pues cuenta con diversidad de senderos, páramos y lagunas en donde es posible vivir experiencias en un ambiente tranquilo. Por ejemplo, es un buen destino para hacer montañismo realizando recorridos por caminos rurales y paisajes que enamoran.

Información de la Alcaldía indica que algunos de los sitios de interés son: la Iglesia San Joaquín, un ícono colonial que enmarca el corazón del pueblo; el Cerro y Laguna de la Petaca, en donde se puede hacer senderismo, respirar aire puro y disfrutar de vistas increíbles desde los 3.200 metros sobre el nivel del mar.
A estos se suma la Quebrada El Golpe, ideal para un paseo natural en familia o con amigos.

Además de los planes en los alrededores del casco urbano, los viajeros pueden visitar la zona histórica del municipio conociendo los episodios que han marcado el devenir del mismo, sus batallas independentistas y tradiciones, además de visitar templos, talleres de artesanos, plazas y otros sitios emblemáticos.

Rica gastronomía
Otro aspecto para destacar es su gastronomía. Uno de los platos tradicionales de este municipio cundinamarqués es la reconocida gallina criolla acompañada de arepa campesina, un plato que conserva el sabor y la esencia de la cocina rural y que deleita a quienes llegan para degustar una receta que ha pasado de generación en generación.
Cada mes de octubre, Manta celebra el Festival Cultural, Turístico y Gastronómico de la Gallina con arepa campesina, una festividad que exalta sus tradiciones, su cultura y su riqueza gastronómica.

Un encanto más se centra en sus artesanías elaboradas en materiales como fique, palma y madera, junto con los bordados tradicionales, expresiones que preservan la identidad y el talento de los artesanos locales, por lo que si se está de visita por este lugar es ideal aprovechar para llevar a casa uno de estos objetos y de paso ayudar a la economía de los habitantes del municipio.
