Muy cerca de Bogotá hay encantadores y misteriosos lugares que vale la pena conocer y de los que no se habla mucho, pero que brindan una experiencia diferente por su riqueza histórica o por sus características particulares.

Uno de ellos son Las Cuevas de Tenjo, una formación rocosa que se dio de forma natural, por el paso del agua, el viento y los movimientos de tierra, según información del Concejo Municipal.
Estas cuevas ancestrales, que se dice tienen más de 200 años y 45 de profundidad, son reconocidas como un sitio de gran valor histórico y cultural, que fue utilizado por los muiscas como un espacio para realizar ceremonias y fortalecer su vínculo con la naturaleza, razón por la que aún conserva un importante significado para la memoria ancestral de la región.
Estos indígenas las consideraban sagradas, y cuentan que este espacio lo usaban como escuela, en donde compartían sus saberes de agricultura y arte. La información oficial indica que en Tenjo existen varios sectores donde moran 24 piedras con artes rupestres en las veredas de Chincé, Chitasugá y Churuguaco Alto.

Algunas de estas formaciones rocosas conservan marcas y vestigios asociados con el paso de las mencionadas comunidades indígenas y se han convertido en un atractivo turístico para el municipio. Este lugar cuenta con un mirador desde donde se observa todo el valle de Tenjo, un lugar en el que se puede realizar senderismo, avistamiento de aves y observación de flora y fauna. Este es considerado un tesoro ancestral y poco conocido que combina aventura, naturaleza y un legado arqueológico.

¿Qué más se puede hacer en Tenjo?
Además de visitar sus místicas cuevas, en este municipio cundinamarqués los viajeros pueden ir a la Serranía de Majuy, considerada como uno de los sitios sagrados para los muiscas, quienes transitaban por estos terrenos boscosos para recargarse de la energía de la naturaleza e ir a adorar a la diosa Chía. Información de la Alcaldía indica que Majuy es una cadena montañosa con más de 3.000 hectáreas que comunica a los municipios cundinamarqueses de Cota, Tabio y Tenjo.

También está la Peña de Juaica, cuyo nombre significa “Territorio de la señora”, un espacio sagrado para los muiscas por ser el sitio donde realizaban sus rituales de adoración. Historia, mitos, creencias, leyendas y mucha oralidad se han tejido alrededor de este monumental, sagrado y mágico cerro.

En la antigüedad, los nativos de estas tierras se agrupaban para adorar a sus deidades, haciendo ofrendas, sacrificios y rituales, por lo que Juaica fue y ha sido considerada como el lugar más místico de este territorio.
Es un lugar que se relaciona con ovnis, pues se dice que allí se han avistado este tipo de objetos y por ello muchos turistas llegan hasta allí con el fin de conocer sobre los mismos y sus historias.
