El Valle del Cauca es un destino que está en el radar de muchos turistas. En su territorio hay diversidad de planes para hacer que combinan cultura con diversidad natural y gastronómica.
Esta región destaca por su riqueza cultural, con tradiciones afrodescendientes, festivales, música y unos platos típicos que conquistan con sabores únicos a los paladares más exigentes. El pandebono, el aborrajado y la chuleta valluna son solo tres muestras de la gran oferta.

Además, este departamento ofrece paisajes muy variados que van desde las montañas y ríos de los Farallones de Cali hasta las playas y manglares del Pacífico en Buenaventura, pasando por pueblos tranquilos y lindos como Calima El Darién.

El pueblo de los lindos paisajes
Precisamente, este municipio es uno de los que más llama la atención en esta región del país. Está ubicado a solo dos horas de Cali, capital del departamento, y se ha consolidado como un destino ideal para quienes disfrutan del contacto con la naturaleza y las experiencias de aventura, gracias a su belleza natural.
Sus tierras destacan por sus encantos naturales, llenos de verde y tranquilidad, que lo convierten en un verdadero refugio natural. Esos paisajes que enamoran son los que llevaron a que este lugar haya sido apodado como “la Suiza de Colombia”.

Quienes llegan hasta allí pueden disfrutar de su clima fresco y de sus impresionantes vistas montañosas cubiertas de neblina. Además, algunas de sus edificaciones de estilo europeo refuerzan una atmósfera que recuerda a las regiones alpinas, haciendo de este destino una experiencia única y encantadora.
¿Qué se puede hacer en este destino?
Dadas sus características naturales, Calima El Darién es un destino perfecto para quienes aman la aventura y las actividades al aire libre. Precisamente, uno de sus mayores atractivos es el Lago Calima, considerado uno de los embalses de agua dulce más grandes del país.

Allí los turistas tienen la posibilidad de disfrutar de una amplia variedad de actividades acuáticas, entre ellas el kitesurf, que se facilita gracias a los vientos fuertes y constantes que se registran en el lugar. De igual forma, en este cuerpo de agua es posible practicar kayak, gracias a sus calas aisladas y protegidas.
Para quienes prefieren actividades diferentes a las acuáticas, en los alrededores del lago y en medio de la naturaleza hay varios caminos que se extienden por la zona montañosa, por lo que es ideal para las caminatas y el senderismo, mientras se aprecian diversidad de especies de flora y fauna. Es un buen lugar para el avistamiento de aves.
Para quienes no son mucho de planes de naturaleza, en el pueblo está el Museo Arqueológico Calima y la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que posee una valiosa colección de tallas de la escuela de arte quiteño. Sin duda, un destino para no perderse.










