Santander es un departamento ideal para quienes buscan planes para combinar naturaleza, cultura y aventura. Sus imponentes montañas, el majestuoso Cañón del Chicamocha y pueblos coloniales como Barichara ofrecen son atractivos imperdibles en esta región del país.

Además, destaca por su oferta de turismo de aventura, con actividades como rafting, parapente y espeleología, así como por su gastronomía típica, en la que sobresalen platos tradicionales como la carne oreada, el mute santandereano y las hormigas culonas.
Alberga 87 municipios y a uno de ellos se le conoce como el ‘pueblito pesebre de Colombia’ porque conserva el encanto de la arquitectura colonial, lo que hace que recorrer sus calles empedradas y contemplar sus construcciones sea uno de los planes imperdibles.
Se dice que este es uno de los rincones por descubrir de Santander, que sorprende a los viajeros por su riqueza arquitectónica, sus tradiciones y sus atractivos naturales.
Encantos de Oiba
Este destino tiene diversidad de encantos para conocer. Por ejemplo, en el parque principal se encuentra la iglesia de San Miguel Arcángel, un templo que destaca por su construcción en piedra labrada.
Alrededor de este lugar también se conserva una leyenda que cuenta que el diablo robó una campana traída desde España y que, tiempo después, esta fue recuperada por San Miguel Arcángel, considerado el patrono del municipio, a quien se le atribuyen varios milagros.

De acuerdo con información de Cotelco Santander, Oiba también sobresale por sus artesanías elaboradas en caolín o arcilla blanca. Los artesanos locales crean miniaturas de capillas, iglesias y fachadas de casas campesinas mediante técnicas ancestrales, una tradición favorecida por la presencia de canteras de donde se extrae esta materia prima.
Turismo de naturaleza
Oiba también es una alternativa para quienes disfrutan del ecoturismo y las actividades al aire libre. Entre sus principales atractivos están las cascadas de Chaguatá, un escenario natural donde se practican deportes como el rápel y el torrentismo.

El entorno, de difícil acceso, resulta especialmente atractivo para los viajeros que buscan experiencias en contacto con la naturaleza. Allí es posible realizar caminatas ecológicas y terminar el recorrido disfrutando de las aguas cristalinas de las cascadas, mientras se aprecia la riqueza de la flora y la fauna de la zona.
Otro de los aspectos que identifica a Oiba es la producción de miel de abejas, por lo que uno de los planes es conocer todo lo relacionado con esta actividad. Los viajeros pueden vivir una experiencia de turismo rural y apícola que permite conocer de cerca el mundo de las abejas y la producción artesanal de miel en el municipio.

Dada su importancia, los habitantes celebran cada enero el Festival de la Miel, una celebración que reúne comparsas, carrozas, el tradicional reinado de la miel y verbenas populares. Durante las celebraciones, las calles se llenan de música y color, mientras los participantes desfilan disfrazados de diablos y brujas, en una muestra de las costumbres y la identidad cultural del municipio.
