Colombia alberga numerosos municipios donde convergen historia, cultura y tradiciones que reflejan la diversidad del país y ofrecen experiencias para descubrir en distintos momentos.

Con más de 1.100 municipios, el territorio colombiano reúne lugares con rasgos, costumbres y atractivos propios que hacen de cada uno un destino particular. Uno de ellos se encuentra en Norte de Santander y es considerado uno de los pueblos más bonitos de Colombia, además de formar parte de la Red de Pueblos Patrimonio.
Se trata de La Playa de Belén, un icónico destino al que comparan con los pueblos blancos europeos, pues sus fachadas están pintadas de este color y, además, mantiene muy conservada su arquitectura colonial y sus calles empedradas.

Esas construcciones, que parecen de otra época, se combinan con paisajes naturales que realzan su atractivo. Por estas características hay quienes lo llaman “Pesebre Viviente”, una denominación que hace referencia al encanto de sus calles y edificaciones, que conservan la apariencia de otros tiempos.
¿Cuáles son los encantos de La Playa de Belén?
Este municipio se encuentra a unos 200 kilómetros al noroccidente de Cúcuta, capital del departamento, y cuenta con una temperatura promedio de 21 grados centígrados, en promedio, condiciones que acompañan sus atractivos urbanos y naturales.
Su casco urbano está conformado por tres calles principales: la del Comercio o Belén de Jesús, la del Medio y la de Atrás o San Diego. Uno de sus principales rasgos es la uniformidad de sus viviendas, con fachadas blancas adornadas con materas artesanales, flores y faroles, además de una nomenclatura que mantiene la armonía.

En sus construcciones sobresalen elementos tradicionales como la tapia pisada, las cubiertas de caña brava, las tejas españolas, los aleros, los zócalos pintados de rojo colonial y las puertas y ventanas de madera en tonos marrones, de acuerdo con la Red Turística de Pueblos Patrimonio de Colombia.
Atractivos naturales
Más allá de su arquitectura, el municipio cuenta con escenarios naturales de gran interés. Uno de ellos es el Área Natural Única Los Estoraques, reconocida por sus particulares formaciones rocosas, moldeadas durante miles de años por la acción del agua, el viento y el sol.

El lugar alcanza alturas de hasta 2.100 metros sobre el nivel del mar y presenta un paisaje de apariencia desértica, donde la erosión dio origen a columnas, cuevas, pedestales y otras figuras geológicas.
Otro sitio que puede incluirse en los planes si se visita este pueblo son Los Aposentos, ubicados en las inmediaciones de la población. Allí, las formaciones naturales también evidencian el efecto del agua, el viento y el paso del tiempo, mientras que la vegetación, las flores y los insectos aportan color al paisaje.

La experiencia en La Playa de Belén se completa con su gastronomía tradicional. Entre las preparaciones que hacen parte de la cocina local se encuentran el ajiaco ocañero, la sopa de fríjol y la arepa ocañera, esta última elaborada con maíz amarillo o harina de maíz y tradicionalmente rellena con queso, además de otros platos típicos de la región.
