El departamento de Santander es perfecto para quienes buscan aventura, naturaleza y cultura en un solo destino. Allí, los viajeros se encuentran con una geografía única que incluye el Cañón del Chicamocha, así como encantadores pueblos como Barichara, reconocido como uno de los más hermosos de Colombia.

Sus tierras destacan por sus paisajes naturales, con montañas, cascadas y ríos que invitan a la exploración. Con 87 municipios, los turistas disfrutan de una combinación de historia y tradición en muchos de ellos, viviendo experiencias únicas y diferentes.
En esta amplia oferta, a unas tres horas de Bucaramanga, se encuentra un municipio que es reconocido por tener la ceiba urbana más grande del país, árbol que es considerado como uno de sus principales encantos.

Se trata de Palmar, situado en la provincia Comunera, un destino que destaca por su oferta natural y fuentes hídricas en medio de lindos paisajes.
Quien llega a este pueblo, el primer lugar de visita obligado es el parque principal donde está la imponente ceiba. Este espacio se ha convertido en un punto de encuentro para los habitantes, quienes disfrutan del sol mientras se resguardan bajo su sombra. El árbol, testigo del paso de numerosas generaciones, es considerado un símbolo emblemático de la región.
Desde este punto es posible apreciar la arquitectura de las construcciones que destacan por sus fachadas blancas y verdes, que contrastan con el ambiente tranquilo de sus calles.

Planes naturales
Para quienes disfrutan de la naturaleza y las actividades al aire libre, este territorio cuenta con los ríos Suárez y Fonce, adecuados para la práctica de actividades como el rafting en distintos niveles de dificultad.
En este municipio también se destacan la quebrada La Cinco Mil, conocida como el “pozo del amor” y una de las más visitadas, así como las quebradas La Chiringua y La Oroca. A estos atractivos se suma el chorro Alto, una cascada a la que se accede mediante caminata, y que hace parte de los escenarios naturales que complementan la oferta de paisajes acuáticos del municipio.

Este destino es reconocido por su riqueza paisajística, cultural y gastronómica, y ofrece a los visitantes oportunidades para realizar senderismo, avistar fauna y flora, así como disfrutar de diversos planes en medio de la naturaleza.
Es un lugar ideal para quienes quieren pasar uno o dos días en medio de un ambiente tranquilo, alejado del ruido y del estrés de los grandes centros urbanos, pues se caracteriza por ser un destino poco concurrido. A esto se suma que para recorrer y conocer sus lugares turísticos no se requiere de tours organizados, facilitando los planes de los viajeros.
Según la Alcaldía Municipal, este poblado fue fundado en 1754 por Silverio de Oróstegui y adquirió la categoría de municipio en 1887.
