Incluir a Boyacá en un plan de vacaciones siempre será una buena decisión. Este es un destino con gran riqueza histórica, cultural y natural, con pueblos coloniales que enamoran con su arquitectura, costumbres y tradiciones.
Este territorio ofrece lindos destinos naturales como el Parque Nacional Natural El Cocuy, ideal para el senderismo y el turismo de naturaleza, y la Laguna de Tota, el lago más grande de Colombia. A esto se suma su gastronomía tradicional y la calidez de sus habitantes.

En medio de este ambiente, a tres horas de Tunja, capital del departamento, se encuentra Briceño, un destino que se consolida como una buena opción si se quieren tomar unos días de descanso.

Este destino destaca por su agradable clima y la amabilidad de su gente. Es un lugar con una amplia oferta para quienes llegan de visita. El Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr) indica, por ejemplo, que en el pueblo se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Amparo, ubicada en el parque principal, la cual describe el fervor religioso de los habitantes.
En la cabecera municipal también se encuentra una piscina artificial conocida como Las Vegas, la cual permite disfrutar de actividades acuáticas en compañía de familiares y amigos.

Los atractivos naturales
No obstante, si el turista busca algo de aventura, las alternativas son variadas. En sus tierras están las cascadas Guayabal, El Tabor y La Moya, una cadena de caídas de agua perfectas para refrescarse después de haber disfrutado de los encantadores paisajes que rodean el lugar.
En lo referente a su gastronomía, Briceño tiene una oferta amplia de platos típicos. En este destino boyacense hay un ingrediente particular conocido con el nombre de chachafruto o balú, una especie de frijol gigante de árbol con gran contenido proteínico, que es utilizado en la preparación de sopas, cocidos, panes, coladas, tortas y dulces, entre otras delicias culinarias.

Datos de interés
Briceño cuenta con una vegetación nativa de clima templado húmedo, lo que les permite a sus pobladores el desarrollo de actividades como el cultivo de café, caña de azúcar, frutales, plátano y yuca, principalmente.
Otra de las actividades económicas es la ganadería, que está orientada a la explotación con doble propósito, y también hay pobladores que son expertos en la fabricación de artesanías utilizando la guadua como materia prima.
Un dato histórico es que, antes de llamarse Briceño, este territorio fue conocido como Puripí, de acuerdo con Situr. Era una aldea perteneciente al antiguo territorio Muzo. Allí habitaron comunidades indígenas Caribe, cuya presencia dejó huellas en la memoria histórica de la región.
