El departamento de Santander es un destino perfecto para la aventura y las experiencias al aire libre. Este lugar es considerado uno de los mejores para el turismo extremo en el país, con actividades como rafting y espeleología, entre otras.

Este departamento también destaca por sus pueblos coloniales y su riqueza cultural. En la lista se incluyen Barichara, considerado uno de los pueblos más bonitos de Colombia, y San Gil, conocido como la capital del turismo de aventura, que resultan imperdibles.
A esto se suma su gastronomía típica, con platos como la hormiga culona y el cabrito, que reflejan la tradición local, haciendo de Santander un destino diverso y auténtico.
Tiene 87 municipios y uno de ellos destaca por su belleza natural. Se trata de Suaita, cuyo nombre en el dialecto Guane significa ‘Jardín del sol’. En el corregimiento de San José de Suaita, se encuentra uno de los encantos naturales que más disfrutan los viajeros en esta zona del país.

Se trata de el Salto de los Caballeros, una maravilla natural que se ha convertido en orgullo de la región, de acuerdo con información de Cotelco Santander. Es una majestuosa caída de agua, con varios escalones y una altura total de 120 metros, que se aprecia desde la distancia y su gran caudal de agua, en especial en temporadas invernales la convierten en una de las más espectaculares no solo del departamento sino del país.

El portal Weekend Santander indica que este es un lugar donde se puede dar un refrescante baño en la parte baja donde cae la cascada y se genera una piscina natural. En la parte alta una de las mejores experiencias es caminar y avistar la flora y fauna del lugar.
¿Qué se puede hacer en el pueblo?
En el casco urbano destaca su imponente Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, de elevadas torres y cúpulas “encebolladas”, de estilo bizantino, que se ubica frente al parque principal, el cual se encuentra adornado con elevadas palmeras.

En el interior de su plaza principal destacan elementos simbólicos como el busto del arzobispo Fernando Caicedo y Flórez, figura clave en la historia religiosa del país. También se encuentra un reloj de sol, testigo del paso del tiempo y una fuente de agua que le brinda un toque de frescura a este tranquilo lugar en el que es posible pasar momentos especiales con sus habitantes.
En el centro del parque, en el piso, se aprecia el escudo del municipio, símbolo de identidad y orgullo suaitano.
