Situado a orillas del majestuoso río Atrato, se encuentra un municipio vibrante, donde la naturaleza y la cultura laten al mismo ritmo. En el departamento del Chocó, esta población es conocida por ser cuna de grandes artistas y deportistas —hoy reconocidos por la administración municipal como los Talentos Q—.
Aquí la tradición sigue viva en cada relato, mito y leyenda que se transmite de generación en generación. ¿Ya sabe de qué destino se trata? Es el municipio de Quibdó, antes conocido bajo el nombre de ‘Citará’ y considerado un paraíso de vida.
Rodeada de exuberante selva tropical, abundante flora y fauna, ríos caudalosos y riqueza mineral, la capital del Chocó se presenta como un verdadero santuario de biodiversidad. Su entorno privilegiado, cercano a vastas reservas ecológicas e indígenas, la convierte en un destino ideal para quienes buscan conexión auténtica con la naturaleza.
A estos encantos se suma su riqueza musical, sus artesanías llenas de identidad y la profunda espiritualidad de sus cultos religiosos. Sin embargo, su mayor patrimonio es, sin duda, la calidez de su gente, siempre dispuesta a recibir al visitante con una sonrisa sincera y los brazos abiertos, destaca la Alcaldía Municipal en su sitio web.

Otro de sus mayores tesoros son las emblemáticas Fiestas de San Pacho, una celebración que desde 1648 rinde homenaje a San Francisco de Asís. Esta colorida festividad, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 5 de diciembre de 2012, llena las calles de música, danzas, comparsas y una devoción que envuelve a locales y visitantes en una experiencia inolvidable.
Descubrir Quibdó es dejarse envolver por el ritmo del Pacífico colombiano y vivir una experiencia donde cultura, naturaleza y hospitalidad se funden en un solo destino. Aquí, los quibdoanos saben cómo se canta y se celebra la vida, reconociendo con orgullo que su tierra es eco de algunos de los más bellos sonidos musicales de Colombia como el currulao, el abozao y la polka.
Sobre su fundación existen dos teorías: la primera indica que fue fundado en el año 1664 por los evangelizadores padres jesuitas Francisco de Otra y Pedro Cáceres, con el nombre de ‘Citará’.


La segunda teoría atribuye su fundación, en 1690, al minero antioqueño don Manuel Cañizales, quien habría establecido el asentamiento bajo el nombre de Quibdó, en honor a los caciques Guasebá y Quibdó.
Ambas versiones sitúan su nacimiento en el siglo XVII, en un territorio habitado mayoritariamente por comunidades indígenas y población afrodescendiente que, desde entonces, marcó la esencia de su identidad.
