El departamento del Tolima es uno de los más encantadores de la región andina de Colombia.
Uno de sus municipios es Melgar, ubicado a 91 kilómetros de Ibagué.
Esta población es conocida en Colombia como la ‘Ciudad de las piscinas’, debido al elevado número de piscinas que hay, alrededor de 5.000, según señala la Gobernación del Tolima.

Su territorio fue inicialmente poblado por los indígenas pijaos. A la llegada de los españoles, fue conquistado por Hernán Pérez de Quesada, Hernán Vanegas Carrillo y Baltazar Maldonado.
Actualmente, Melgar tiene una población superior a los 32.000 habitantes y es un importante centro turístico y de recreación del país.
Gastronomía
En materia gastronómica, entre los platos típicos se destacan variedades de pescados y la fritanga o picada y la lechona.
“Por estar ubicado a orillas del río Sumapaz, Melgar es un buen destino para comer pescado fresco. El bagre, el nicuro y el bocachico son platos que allí se preparan muy bien”, indica la Gobernación del Tolima.
Atractivos
Entre los principales atractivos se encuentra la iglesia de San Francisco de Asís. Fue construida a finales del siglo XIX sobre las ruinas de un antiguo templo. Conserva la antigua fachada y la torre colonial que esta tenía.

La Ciudad Reptilia es otro lugar destacado. Está dedicado a la preservación de especies, en especial cocodrilos y babillas.

“Se pueden realizar paseos a través de sus bosques tropicales y disfrutar de alfombras de hojas, observar a los animales en su hábitat, como caimanes en sus albergues de agua pantanosa, tortugas, lobos polleros, iguanas camufladas entre los colores del paisaje. El parque ofrece cursos de educación ambiental, centro de investigación, área de reproducción de las babillas y otras especies. Es un lugar donde se preserva la especie reptil y brinda un espectáculo agradable a quienes lo visitan”, señala la Gobernación.
La capilla de adoración Juan Pablo II es otro sitio para visitar. La construcción fue inaugurada en el año 2010, ubicada en el costado derecho de la Parroquia San Francisco de Asís, de tipo moderno con dos secciones: una destinada para exposición permanente del santísimo y la otra para que los fieles puedan hacer oración y reflexión.
El municipio también tiene petroglifos. Son piedras talladas en arte rupestre que evidencian “la existencia de las tribus que poblaron la región. Estos grabados simbolizan animales, puntos de referencia, distancias y marcación de territorio; son propios de la cultura panche y pijao”.
