El departamento de Antioquia está dividido en nueve subregiones que albergan sus 125 municipios. Una de ellas es la Norte, la cual basa su economía en la producción lechera y la cría de cerdos.
En esta zona, los terrenos son una combinación de verdes que semejan una obra de arte con paleta de colores propia. Son tierras de gran riqueza hídrica, así como de lindos paisajes que enamoran a quienes deciden visitarla.

Esta subregión cuenta con 17 municipios y uno de ellos es Guadalupe, que les ofrece a los viajeros una variedad de miradores que vale la pena conocer para admirar los paisajes de la región.
Con menos de 7.000 habitantes y a 128 kilómetros de Medellín, este destino se ha consolidado como una buena opción para darse una escapada y vivir momentos especiales en medio de un ambiente tranquilo y natural.

Variedad de cerros
Como ya se mencionó, las opciones son múltiples. Por ejemplo, está el Mirador La Divisa, un hermoso alto, que está a unos dos kilómetros de la zona urbana del municipio. Este es un lugar muy especial porque desde allí se observa la Cascada del Salto y el Complejo Hidroeléctrico de EPM, según el portal Turismo Antioquia Travel. Esta cascada es catalogada como una de las más altas y majestuosas del departamento.

Una opción más es el Mirador Bola de Cacao, que está ubicado en el Alto Panura. Es un espacio ideal para disfrutar del paisaje. Se dice que desde allí se observa la panorámica de toda la zona urbana y parte del área rural cercana. Es una buena opción para tener una experiencia tranquila.
A estos altos se suman el Mirador Montañita Cañaveral, que se encuentra en la vereda Montañita, considerado un precioso lugar para disfrutar de los hermosos paisajes del lugar, y el Mirador Guanteros, ubicado en la vereda que lleva este mismo nombre y que también exhibe una linda vista del entorno.

Los charcos, otro plan
Si el plan no es ir a los miradores y, por el contrario, es darse un baño y vivir una experiencia de relajación, uno de los lugares para visitar es los Charcos Cañal, a unos tres kilómetros de la zona urbana. Es una piscina natural de aguas cristalinas, rodeada de vegetación y zonas verdes para el disfrute, ya sea en familia o con amigos.
Por último, para quienes conectan con el turismo religioso, también hay opción. En la vereda Malabrigo se encuentra el Santuario Cristo Milabrigo, a unos 12 kilómetros de la cabecera municipal.
Se dice que el Cristo llegó en el año 1870, traído por unos caminantes que lo llevaban todos los días hasta el municipio Anorí y un día lo dejaron en medio del camino. La historia apunta a que desde entonces empezó a conceder milagros y por ello hay muchas personas que lo visitan con devoción.
