Boyacá es un destino que destaca por su riqueza histórica, cultural y natural. Allí se encuentran lugares emblemáticos como el Puente de Boyacá y también escenarios naturales de gran belleza como el Lago de Tota.
Además, cuenta con pueblos coloniales bien conservados como Villa de Leyva, famoso por su gran plaza empedrada, su arquitectura histórica y sus festivales culturales, sin dejar de lado otros como Ráquia, Iza o Tibasosa.

A esto se suma la gastronomía regional, con platos tradicionales como el cocido y las arepas boyacenses, que reflejan las tradiciones campesinas de la región.
Tiene 123 municipios, unos muy antiguos y otros más jóvenes, que les ofrecen a los viajeros diversas posibilidades a la hora de pensar en planes turísticos. Uno de ellos es La Victoria, que se ubica a unos 210 kilómetros de Tunja y que surgió en medio de los años difíciles de la historia colombiana, según datos del Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).

Se dice que es un destino que conserva su identidad rural y su conexión con la naturaleza, además de ofrecer un ambiente de mucha tranquilidad. Ofrece una temperatura promedio de 23 grados centígrados y está rodeado por los ríos Batán, Boquerón y Sarracayal. Es un destino muy pequeño, cuyo número de habitantes es inferior a los 1.500.
Es considerado un lugar perfecto para quienes buscan tranquilidad, cultura y paisajes. Es un lugar con un enfoque ecológico y rural, gracias a sus paisajes montañosos, los ríos que la rodean y la tranquilidad del entorno. Si bien su infraestructura turística no está muy desarrollada, sus habitantes se empeñan en destacar su cultura, historia y gastronomía.
Un poco de historia
Los datos históricos indican que este poblado inició con 15 casas de bahareque construidas en terrenos de un antiguo asentamiento indígena. Se dice que el poblamiento de La Victoria surgió por las familias liberales que buscaban refugio en Yacopí durante la época de la violencia en Colombia a mediados del siglo XX.

De acuerdo con los datos de Situr, la aldea fue arrasada por grupos armados, pero tiempo después se desarrolló un nuevo caserío que originó el nuevo poblado y por ello su nombre hace referencia al estado de ánimo que tuvieron esos primeros inmigrantes, quienes, con esfuerzo, lograron sobreponerse a las condiciones adversas y lograron fundar el pueblo.
Más adelante, en 1956, don Justo Emigdio Delgado, un reconocido líder de la región, logró independizar La Victoria de Muzo y, posteriormente (1956), conseguir que fuera elevado a municipio.
