Ubicado sobre la cordillera Central, a unos 30 kilómetros al noroeste de Pereira, se encuentra el encantador municipio de Marsella, reconocido por ser uno de los pueblos más pintorescos y mejor conservados del Paisaje Cultural Cafetero.
Denominado municipio verde de Colombia, gracias a la conciencia y civismo ecológico de sus habitantes, este destino se destaca por su apuesta por el turismo sostenible. Aquí, el visitante puede disfrutar de una oferta que integra deporte, naturaleza, arte y cultura, resaltando las riquezas del territorio y promoviendo una conexión genuina con el entorno.

Un municipio que enamora con sus coloridas casas y balcones
Recorrer Marsella significa descubrir un mosaico de colores vibrantes que reflejan la esencia y el encanto de Risaralda. Estas tonalidades dan vida a la Plaza de Bolívar, un espacio lleno de vida donde el turista puede disfrutar de restaurantes, acogedores alojamientos y tradicionales fondas.
En este escenario, entre paisajes y conversaciones, se puede degustar el suave café cultivado en estas tierras de profunda tradición cafetera, destaca el portal de Datos Abiertos.
La experiencia se completa con recorridos por haciendas cafeteras, donde los viajeros pueden conocer de cerca el proceso de cultivo y beneficio del café. Muchas de estas fincas abren sus puertas al turismo, ofreciendo no solo visitas guiadas, sino también servicios de alojamiento y gastronomía, permitiendo una inmersión total en la cultura cafetera.

¿Cómo llegar a este pueblo risaraldense?
Marsella marca el límite entre Risaralda y Caldas. Para llegar a este destino, según explica la agencia Baquianos, lo primero que se debe hacer es dirigirse a la Terminal de Transporte de Pereira y adquirir el tiquete en bus directo de Pereira a Marsella. El trayecto tiene una duración aproximada de una hora y media.
Además de visitar haciendas cafeteras o recorrer su emblemática Plaza de Bolívar, este pueblo cuenta con otros sitios de interés dignos de admirar como la Iglesia María Inmaculada, un templo que reúne a varios feligreses cada año.


También sobresale la Casa de la Cultura, que con su arquitectura y color se convierte en uno de los puntos imperdibles de Marsella. Esta antigua edificación de tres pisos antes albergaba el Colegio Sagrado Corazón. En sus múltiples salas de exhibición hay muchas piezas antiguas que recuentan la historia del municipio y mucho más.
A este recorrido se suma el cementerio del municipio, un sitio que llama la atención por su diseño poco convencional. Destaca por la combinación de diversos estilos arquitectónicos y por su estructura en terrazas de inspiración romana, que evocan los antiguos jardines colgantes de Babilonia.
