El Eje Cafetero es una de las regiones preferidas de los viajeros tanto nacionales como extranjeros, debido a su amplia oferta de lugares para visitar, la belleza de sus paisajes y sus pueblos coloniales, entre otras razones.

Es un destino en el que es posible hacer senderismo, avistamiento de aves, practicar deportes de aventura y disfrutar de una deliciosa gastronomía, mientras se conoce de las tradiciones y costumbres de sus habitantes.
Sus pueblos son de los principales encantos de esta región y con frecuencia se escucha hablar de destinos como Salento, Salamina o Santa Rosa de Cabal, pero hay otras poblaciones que han ganado reconocimiento y que vale la pena conocer.
Se trata de Pijao, en el Quindío y, Marulanda, en Caldas, los dos únicos pueblos colombianos que hacen parte de la red internacional conocida como Cittaslow, que no significa moverse despacio, sino “vivir bien”, cultivando la sostenibilidad, la cultura local y la convivencia.

Son destinos en los que se promueve una vida tranquila, sostenible y centrada en la identidad local. Ambos municipios conservan tradiciones culturales, ritmos de vida pausados y un fuerte vínculo con la naturaleza, priorizando la calidad de vida de sus habitantes.
¿Qué se puede hacer en estos destinos?
Pijao fue el primer pueblo de Latinoamérica en hacer parte de esta red de ‘ciudades sin prisa’. Es considerado un destino soñado para quienes quieren bajar las revoluciones de la vida cotidiana. Entre semana, los pobladores del casco urbano viven una vida tranquila y callada, mientras que sábado y domingo se se siente la algarabía de los mercados municipales que se forman en la plaza.

Este municipio destaca por su arquitectura, con fachadas, balcones, portales y ventanas decorados con flores. Sus construcciones bien conservadas se pueden apreciar en las calles principales y cerca del parque central.
Para los amantes de la naturaleza también hay opciones. En sus tierras es posible conocer algunos sitios de interés como el cerro Tarapacá, el páramo de Chilí, el mirador La Mariela y el valle de las Mariposas. Así mismo, los visitantes tienen la posibilidad de ir a la cuenca hidrográfica Guamal, el paraje Las Garzas y a algunas fincas cafeteras para conocer sobre el proceso de producción de este grano.

Los encantos de Marulanda
En el caso de Marulanda, el municipio logró la declaratoria por sus características en cuanto a su topografía, arquitectura, producción agrícola y sus condiciones culturales.
La población de unos 3.000 habitantes, se caracteriza por su trantuilida, la belleza colonial de sus construcciones similares a las de un pesebre que conservan la arquitectura de tapia pisada, tabla parada y tejas de barro.

Es un pueblo que destaca entre imponentes montañas de distintos tonos de verde, que se extiende sobre el bosque de niebla con un encanto natural. Es un territorio que guarda entre sus senderos los secretos de la Palma de Cera, los dulces típicos y el ingenio de los artesanos que trabajan la lana de oveja.
Es un destino con diversidad de sitios de interés en los que destacan el Valle Alto de Cabras, en donde se aprecian las imponentes plamas de cera; la truchera Guarinó, la Finca La Esperanza y la Fábrica de la Cooperativa Ovina, entre otros, según información de la Alcaldía Municipal.
