Boyacá es un territorio que reúne historia, naturaleza, arquitectura colonial y tradiciones gastronómicas. Sus municipios conservan plazas, iglesias y calles empedradas que evocan otras épocas, como ocurre en Villa de Leyva, Monguí y Ráquira.

En sus tierras los viajeros pueden disfrutar de atractivos con paisajes de montaña, lagunas, páramos, embalses y escenarios naturales ideales para practicar senderismo, contemplar la biodiversidad y disfrutar de actividades al aire libre.
La gastronomía también ocupa un lugar destacado, con preparaciones tradicionales como el cocido boyacense, la arepa, la changua y los platos elaborados con cordero. Su cercanía con Bogotá facilita las escapadas de fin de semana y uno de los pueblos que debería incluirse en la lista de lugares para conocer es Monguí, un destino colonial que parece detenido en el tiempo y que conserva un puente de piedra y una tradición artesanal ligada al fútbol.
Este pueblo, situado a solo cuatro horas de Bogotá, conserva sus casas antiguas y calles empedradas, huellas de su pasado indígena y de la época colonial. A su riqueza arquitectónica se suman la tranquilidad de sus paisajes y la amabilidad de sus habitantes, pero también una tradición que le ha dado reconocimiento más allá de Colombia: la fabricación artesanal de balones de fútbol del alta calidad.

Esta actividad comenzó alrededor de 1930 y, desde entonces, más de un centenar de familias se ha encargado de transmitir el oficio de generación en generación. La destreza para coser y vulcanizar balones de cuero ha convertido a Monguí en un referente de esta industria artesanal.
Hace parte de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia y, como ocurre en muchos municipios colombianos, su plaza principal es uno de los puntos donde transcurre buena parte de la vida cotidiana.

A su alrededor se levantan edificios de instituciones civiles y religiosas que conservan rasgos de la arquitectura colonial española. En sus alrededores también hay establecimientos dedicados a la venta de artesanías y balones de fútbol.
Puente de calicanto
Uno de los principales atractivos de este municipio boyacense es el Puente Real de Calicanto, una construcción del siglo XVII que conserva la memoria de la época colonial en el centro de Colombia y que se caracteriza por estar elaborado en piedra.

De acuerdo con la Alcaldía Municipal, esta estructura fue utilizada para transportar las piedras destinadas a levantar la Basílica de Nuestra Señora de Monguí, templo declarado monumento nacional en 1975.
La obra fue construida por integrantes de la comunidad indígena Sanoha bajo la dirección de los españoles. Para unir sus materiales se empleó una mezcla de cal, arena, sangre de res y melaza, una técnica que hace parte de la historia de esta construcción.
En la actualidad, el puente se mantiene como uno de los atractivos patrimoniales del municipio y cruza el río El Morro a lo largo de unos 20 metros y con cerca de cinco metros de ancho.
