Muy cerca de la capital del país hay destinos que reúnen una serie de atractivos que llaman la atención de los viajeros: paisajes naturales, historia, tradiciones y una variada oferta de actividades al aire libre hacen parte de sus encantos.

Entre montañas, embalses, páramos y poblaciones de arquitectura tradicional, los turistas pueden vivir experiencias únicas, complementándolas con deliciosa gastronomía.
Uno de esos lugares que parece imperdible es Sesquilé, ubicado aproximadamente a una hora de Bogotá, un municipio que conserva parte del legado ancestral relacionado con la leyenda de El Dorado.
Su riqueza cultural y natural le permitió ser nominado a los Best Tourism Villages, iniciativa de ONU Turismo que reconoce a poblaciones rurales por sus esfuerzos en el desarrollo turístico sostenible y la preservación de sus tradiciones.

Uno de los encantos de este municipio es su gastronomía. La plataforma Detour, de la Gobernación de Cundinamarca, indica que las opciones para deleitar el paladar allí son múltiples y dos de los platos que resultan imperdibles son el ajiaco y la cuajada con melao, preparaciones tradicionales del altiplano cundiboyacense.
Sin embargo, no son las únicas. Quienes deciden visitar Sesquilé tienen la posibilidad de comer otras delicias como el chivo sudado, la chicha, el pan de maíz y la mazamorra chiquita.

Gran riqueza natural
Además de disfrutar de su rica gastronomía, en este lugar es posible conocer varios atractivos que son únicos. Uno de los principales es la Laguna Sagrada de Guatavita, un lugar estrechamente vinculado con las tradiciones de los antiguos muiscas y la leyenda de El Dorado.
Además de su valor histórico y cultural, este entorno natural representa un espacio para la conservación de los ecosistemas y la educación ambiental, por lo que un paseo por sus alrededores es una buena forma de interactuar con los ecosistemas que allí habitan.

La oferta turística también incluye el embalse de Tominé, situado entre Sesquilé y Guatavita, que forma parte del sistema de embalses del norte de Bogotá. Otro sitio de interés es el cerro de las Tres Viejas, una alternativa para quienes disfrutan del senderismo, el camping y las caminatas al aire libre en medio de paisajes naturales.
A estos atractivos se suma la diversidad cultural del municipio, marcada por las tradiciones campesinas y la presencia de las comunidades indígenas Mhuysqa y Kichwa, cuyos legados contribuyen a la identidad de este territorio.

Con sus paisajes, su herencia cultural y su cocina típica, Sesquilé es una alternativa para quienes buscan descubrir la riqueza rural de Cundinamarca y disfrutar de una experiencia diferente a poca distancia de Bogotá.
