La calabaza, en Colombia también conocida como ahuyama, se convirtió en uno de los símbolos más representativos de Halloween, y a lo largo y ancho del mundo su color naranja destaca en las diferentes celebraciones de esta época del año.

Es utilizada para la decoración de casas, comercios y espacios públicos. Su color naranja, asociado con el otoño, y la costumbre de tallarla para crear rostros iluminados la han convertido en un elemento característico de esta celebración, junto con los disfraces, los dulces y los adornos alusivos a brujas y fantasmas.
Además de utilizarse como decoración, estos frutos se han convertido en protagonistas de experiencias turísticas durante octubre. En Colombia y, particularmente en Boyacá, hay un pueblo que se tiñe de naranja, gracias a la producción de las calabazas de mayor tamaño.
Se trata de Nuevo Colón, un municipio ubicado a menos de una hora de Tunja, que ofrece un clima templado que facilita el cultivo de este producto, labor que se ha convertido en símbolo de identidad campesina.

Se dice que más de 200 cultivadores en la zona rural participan cada año en esta práctica, y el municipio celebra el Festival Regional de la Auyama, con concursos a la mejor decorada y la más grande, eventos que atraen turistas y fortalecen la cultura.
Se le conoce como la ‘cuna o capital de la calabaza’ y la temporada de Halloween es perfecta para teñirse de naranja, luego de al menos siete meses que dura el proceso de producción. Se dice que allí se producen las más grandes del país, las cuales pueden tener pesos que varían entre 30 y 60 kilogramos.

Encantos de este destino boyacense
El Sistema de Información Turística de Boyacá indica que el municipio, ubicado muy cerca de la zona central del departamento, es considerado el mayor productor de frutales finos de clima frío en Colombia. Cultivos de curuba, ciruela, tomate de árbol, feijoa, mora, pera, granadilla y otros, evidencian el gran potencial frutícola que posee este territorio.
La riqueza frutícola de Nuevo Colón, junto con su legado histórico y arquitectónico, ha convertido a este municipio boyacense en un destino atractivo para quienes desean descubrir nuevas experiencias.

El pueblo tranquilo y con aire colonial invita a recorrerlo, mientras que la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua y los jardines de la plaza principal ofrecen escenarios ideales para apreciar su belleza.
Entre los sitios de interés se encuentran la Casa del Fundador, la Casona de Sevilla, las cavernas donde los indígenas se reunían para orar y varios establecimientos de descanso ubicados cerca del río Aposentos.

Además, los operadores turísticos locales ofrecen dos recorridos para conocer mejor el territorio: la Ruta al Mirador Mesa Alta, enfocada en los paisajes y ecosistemas de la zona, y la Ruta de los Tejares de Chiriví, que permite acercarse a la tradición agrícola y al cultivo de frutas, una de las actividades más representativas de Nuevo Colón.
