La cocina tradicional es uno de los factores que atrae a los viajeros a Boyacá. Su riqueza culinaria se refleja en recetas ancestrales que conservan los sabores del campo y que se han transmitido de una generación a otra.

Muchas de estas preparaciones utilizan productos frescos de la región, cultivados en huertas campesinas, que les aportan ese toque casero. Entre las más representativas están el cocido boyacense, la changua y las arepas boyacenses.
En uno de sus 123 municipios, los viajeros pueden deleitarse con un plato típico que ha ganado un gran reconocimiento y cuyas raíces están en la herencia culinaria de los antiguos chibchas.
Reconocido como patrimonio cultural desde 2014, a este plato insignia de Sotaquirá, se le conoce como los indios sotaquireños, una delicia que resulta imperdible de probar, consolidándose como uno de los atractivos de este destino boyacense.

Se elabora con una masa de maíz combinada con un guiso de cebolla, mantequilla, leche, sal y miga de pan. En su interior lleva papa, carne de gallina, costilla y diferentes verduras. La mezcla se envuelve en hojas de col y se cocina lentamente durante varias horas, un proceso que permite integrar los sabores de sus ingredientes.
La tradición culinaria de Sotaquirá también incluye otras especialidades, como el cocido boyacense, un guiso preparado con tubérculos andinos, distintas carnes y longaniza de la región. También están los envueltos de mazorca, las mantecadas y diversos amasijos campesinos, presentes en las celebraciones y los encuentros familiares.

¿Qué se puede hacer en Sotaquirá?
Además de su propuesta gastronómica, Sotaquirá cuenta con sitios de interés natural, histórico y arquitectónico. Este municipio boyacense, situado a menos de una hora de Tunja, reúne diferentes alternativas para quienes deciden visitarlo, de acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).
Uno de sus sitios representativos es el Parque Corceles de la Libertad, un espacio de interés histórico y cultural que rinde homenaje a los caballos donados durante la Independencia mediante un monumento conmemorativo.
Para los amantes de la naturaleza está la Laguna Rica, situada a 3.600 metros sobre el nivel del mar, un escenario que ofrece un paisaje de páramo y bosque andino. Sus alrededores resultan propicios para realizar caminatas y observar la diversidad de especies que habitan este ecosistema.

La oferta también incluye la Cascada Chontales, una caída de agua de aproximadamente 60 metros de altura donde se pueden practicar actividades de aventura, como el torrentismo, además de realizar cabalgatas ecológicas.
A estos encantos se suma el cerro Ecce Homo o Siome, reconocido como lugar de peregrinación y escenario para el ciclomontañismo, desde donde se aprecian panorámicas del territorio.

De igual forma, en este destino boyacense los viajeros tienen la posibilidad de vivir experiencias de agroturismo en fincas y granjas que los acercan a las actividades cotidianas del campo. Estos espacios permiten conocer de cerca la vida rural, participar en labores agrícolas y disfrutar de la tranquilidad de los paisajes boyacenses.
