Usaquén es una de las 20 localidades que conforman Bogotá y tiene una larga historia. Por muchos años fue un pueblo independiente, caracterizado por tener un gran flujo de viajeros que venían hacia la capital del país.
“Su nombre se vincula directamente con la historia de aquella gran raza de nativos de Sudamérica, que se denominó chibcha, la más civilizada y numerosa de las que habitaron el territorio colombiano. Este vocablo, Usaquén, tiene origen en una práctica de la religión chibcha, de inaudita crueldad, llevada a cabo por sus sacerdotes o zaques cuando se iba a construir una mansión señorial para su cacique o señor”, destaca una reseña de la Alcaldía de Bogotá.
Hacia el año de 1539 los españoles refundaron la población con el nombre Santa Bárbara de Usaquén.

“Los años fueron pasando bajo la dominación ibérica; los chibchas, desposeídos de la tierra por la conquista, fueron entregados por la corona española en determinado número a cada conquistador, a modo de encomienda, quienes con fines nobles debían trabajar a cambio de instrucción y catecismo”, agrega la Alcaldía.

Hacia 1777, Usaquén fue desalojado y sus habitantes trasladados a Soacha, al suroccidente, pues las autoridades españolas declararon extinta la zona. Sin embargo, fue poblado nuevamente con el paso del tiempo. Este proceso se caracterizó por la construcción de grandes haciendas, especialmente de habitantes extranjeros.

Ya en la época de la independencia, Usaquén fue célebre porque allí acamparon las tropas patriotas que actuaban al mando del general francés Miguel Servíez, al servicio de la causa americana y su segundo jefe, el entonces coronel Francisco de Paula Santander.
Posteriormente, en los primeros años de la república, el hecho más importante tuvo lugar durante la guerra civil de 1860.
“En la región de Usaquén se dieron los sangrientos combates del 12 y 13 de junio de 1861, entre tropas legítimas del gobierno acantonadas en el Chicó y las tropas revolucionarias del general Tomás Cipriano de Mosquera, al mando del general Santos Gutiérrez; acantonadas en las haciendas de Santa Bárbara y Santa Ana, las fuerzas legítimas no pudieron resistir el empuje de las fuerzas rebeldes del sur y del norte”, indicó la Alcaldía de Bogotá.
Desde finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, la población tuvo un importante crecimiento. Santa Bárbara y Santa Ana se convirtieron en los principales barrios.
Usaquén fue constituido en un barrio de Bogotá en 1954. Por esa época, la ciudad, que se había desarrollado urbanísticamente en el marco de la plaza de Bolívar, se extendió a Teusaquillo y Chapinero, alcanzando lentamente a Usaquén, que en 1987 fue declarado monumento nacional.
“La localidad ha venido presentando un notable crecimiento demográfico, proveniente tanto de población nativa de otras regiones del país como de otras zonas de la ciudad”. subrayó la Alcaldía.
