La industria automotriz tiene modelos para todos los gustos y hay quienes siguen anclados en el pasado, dando un toque vintage a sus aparatos con elementos de diseño que siguen vigentes pese al paso de los años y a los avances de la industria.


Hay quienes acuden a manubrios clásicos, a luces retro o a indumentaria de antaño; sin embargo, hay un detalle que es clave y que hace que tanto carros como motocicletas realmente tengan un toque antiguo.
Se trata de las bandas blancas que vienen en las llantas, algo no menor y que era característico a comienzos del siglo pasado, cuando los grandes fabricantes engalanaban sus motocicletas con este detalle exclusivo.
Cabe señalar que, aunque parezca simplemente algo estético, esta banda tenía una razón de ser y estaba presente para facilitarle la vida a los motociclistas de aquellas épocas.
Hay que comenzar por señalar que sobre el final del siglo XIX y comienzos del siglo XX el color de los neumáticos no era el negro habitual que se conoce hoy en día; para esa época, la tonalidad que daba el caucho, materia prima de las cubiertas, era blanco o un gris muy claro, totalmente opuesto a lo que se emplea hoy en día.
Además, la industria implementó un proceso con el fin de hacer mucho más resistentes las llantas, por lo que añadían óxido de zinc en el proceso de vulcanización, procedimiento que blanqueaba mucho más los neumáticos, y que realmente no aportaba mucho a su durabilidad.


Con este problema sobre los hombros, las compañías dedicadas a la producción de este elemento comenzaron a introducir negro de carbono en la fórmula química del compuesto que se empleaba para la fabricación de neumáticos, algo que finalmente mejoró la resistencia, aumentó los kilómetros de duración y les permitió a las motos y los automóviles medirse con mucha más confianza con carreteras destapadas como las de entonces.
Aunque este compuesto entregaba excelentes condiciones a los neumáticos, los fabricantes coincidían en señalar que los costos de producción eran supremamente elevados y no eran rentables, por lo que tomaron una decisión clave.
Para ahorrar dinero, ofrecer buenos precios y no sacrificar la durabilidad que habían conseguido con el carbono negro, las compañías decidieron integrar la nueva fórmula solo a la banda de rodamiento, que es la que tiene contacto con la carretera, y dejar el compuesto tradicional (el de color blanco) en las caras laterales de la llanta.
De esta forma nacieron los famosos neumáticos de cara blanca, los cuales han sido asociados a épocas antiguas y a condiciones de diseño; sin embargo, la razón detrás de este lujo obedece, en realidad, a una estrategia para garantizar durabilidad de los neumáticos y ahorrar en costos de producción.


Con el tiempo, ya sobre los años 30 y cuando la producción de neumáticos se estabilizó en cuanto a su resistencia y producción, Ford comenzó a ofrecer neumáticos de banda blanca como un lujo, lo cual transmitía sensación de estatus, algo que cayó muy bien para los automóviles y motos de la época.
Esta tradición fue mucho más longeva en las motocicletas, ya que los modelos de alta gama las incorporaron hasta finales de la década de los 70, antes de ser considerado como un detalle vintage o de época.









