La fortaleza del mercado chino, las guerras mundiales, los altos precios de las tecnologías de automatización y la inteligencia artificial han desencadenado un crítico momento de la industria automotriz en México, a pesar de su histórica y reconocida fortaleza.

Estos factores desestabilizaron la industria que hoy pasa por unas difíciles horas de incertidumbre. Esta compleja situación se evidencia en las más recientes decisiones de las plantas de producción de Toyota y Volkswagen en el país azteca.

Toyota, que durante años produjo sus vehículos en Tijuana, Baja California, y Guanajuato, está transicionando su producción hacia su planta en Estados Unidos. En julio, la compañía japonesa anunció la mudanza de una parte de su producción a Norteamérica.
Ahora bien, este hecho en sí no marca una gran crisis; sin embargo, algunos expertos del país sí lo vinculan con tal, cuando a ella se le suman casos como el de Volkswagen, que ya anunció la cancelación de su tercer turno en su planta de Puebla, generando con esta determinación el despido de más de 700 de sus colaboradores.

Estos acontecimientos pueden llegar a ser coincidenciales; sin embargo, los propios expertos mexicanos no los consideran como un hecho aislado y aseguran que obedecen a un complejo e inestable momento de la industria automotriz mexicana.
¿Qué está pasando en la industria automotriz mexicana, según los expertos?
El ensamblaje de vehículos ha consolidado a la industria automotriz mexicana como una de las más sólidas a escala regional y global. La relevancia de este sector se evidencia en su participación en el PIB nacional: según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), producen el 3,6% del mercado interno.
La infraestructura industrial del país y su alta capacidad de exportación hacia Norteamérica ubican a este sector como un referente estratégico en el mercado internacional.

Sin embargo, factores como la irrupción de los vehículos eléctricos chinos, las tensiones geopolíticas globales y las nuevas exigencias de los consumidores conforman lo que diversos expertos califican como un “cóctel” de desafíos para la industria automotriz.
“Es un cóctel superextraordinario y muy complejo. Para darse una idea, la industria automotriz necesita planeación de cinco a diez años; hoy solo pueden planear a lo mucho para un año, no más”, dijo Alex Covarrubias, coordinador de la Red Innovación y Trabajo en la Industria Automotriz Mexicana (RedItiam)
Además, fue Covarrubias quien calificó este como un “momento de incertidumbre” en la industria mexicana.
Esta realidad actual de la industria también fue comentada por Luis Lozano, expresidente de Toyota Motor de México. El ejecutivo dialogó con Diálogos Empresariales. Como experto de la industria del país, comentó su preocupación por el fortalecimiento de los asiáticos.

“A mí lo que me preocupa es que dentro de esta visión norteamericana no se esté tomando en cuenta cómo vamos a competir con China”, dijo.
En conclusión, las decisiones más recientes de algunas ensambladoras como Toyota y Volkswagen en México han afectado a ciudadanos que han perdido su trabajo, generando una gran incertidumbre de esta, una de las industrias más importantes del país, cuando otros sectores como el chino ganan más terreno con sus innovaciones.
