La guerra desatada en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán y que ha afectado a otras naciones como Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita y Kuwait, entre otros, podría afectar de forma importante la industria automotriz.


Según la analista Bernstein, en un artículo publicado por la cadena CNBC en su página web, este conflicto podría lastimar los intereses de importantes firmas fabricantes de vehículos, las cuales generar importantes ingresos gracias a los mercados del medio oriente.
El informe señala que Hyundai Motor, propietaria de Hyundai, Kia y Génesis; Toyota y la firma china Chery, serían algunas de las compañías que están a la espera de ver qué sucede en el plano geopolítico y cómo el conflicto impactaría en sus finanzas.
Bernstein advierte que estos tres grupos y sus marcas agrupan la mayoría de las ventas de vehículos en Medio Oriente, liderado por el gigante japonés Toyota, el cual es dueño de un 17 % del mercado, seguida por la coreana Hyundai, que tiene un 10 % y la china Chery que tiene el 5 % de la torta.
El análisis, señala, por ejemplo, que en Irán las firmas locales Iran Khodro y SAIPA son las que dominan el mercado, pero Chery aparece en el tercer lugar de ventas con un 6 % de participación.
El temor para las compañías chinas, que han venido creciendo exponencialmente y han encontrado en Medio Oriente los clientes que soportan dicho auge, es que el conflicto escale y se extienda generando incertidumbre y falta de pedidos desde a China desde esta parte del mundo.


No en vano, según datos de las exportaciones compartidas por china, los vehículos enviados a Medio Oriente representan cerca del 17 % del total de lo exportado en 2025, cifra que realmente
“El cierre del estrecho de Ormuz añade entre 10 y 14 días a los tiempos de tránsito”, señaló Eunice Lee, analista de Bernstein, quien indicó a diferentes inversores que “un conflicto prolongado y el cierre del estrecho perjudicarían las ventas, aumentarían los costes logísticos y retrasarían las entregas”.
Aquí es donde toma mucha más relevancia todo lo que pueda pasar en el estrecho de Ormuz, pues por allí pasan, a diario, más de 20 millones de barriles de crudo y una importante cantidad de transporte de vehículos y autopartes con destino a Oriente Medio.
De igual forma, al analizar qué efectos podrían tener los fabricantes de vehículos europeos, Bernstein indicó que Chrysler y la matriz de Jeep, el grupo Stellantis, podrían ser los fabricantes que aparentemente podrían estar más expuestos a esta situación.

“El impacto del aumento de los precios de la gasolina ya se está viendo en la caída del 11 % del precio de las acciones de Stellantis desde su cierre el viernes pasado; hacer un giro tan brusco hacia los motores HEMI V8 de alto consumo de gasolina y descartar sus esfuerzos de electrificación parece particularmente desfavorable en este momento”, explicó el analista de Bernstein.
Al respecto, el grupo automotriz ha manifestado que se encuentra “monitoreando de cerca los acontecimientos en los países afectados” y agregó que por el momento no “no es posible evaluar completamente el impacto potencial en las operaciones locales”.
Por su parte, las casas matrices de Toyota, Hyundai o Chery no se han manifestado al respecto.
