En varios países del mundo, los taxis se distinguen de los demás vehículos gracias a su llamativo color amarillo, lo que permite identificarlos incluso cuando se encuentran a una gran distancia.

No obstante, la razón detrás de esta elección se remonta a inicios del siglo XX. De acuerdo con Staxi, la tradición de los taxis amarillos surgió en Estados Unidos.
En 1907, el empresario estadounidense de origen austrohúngaro, John Hertz, fundó una compañía de taxis en Chicago, en la que tomó la decisión de pintar sus vehículos de color amarillo.
Las acciones de Hertz no derivaron de brindarle solamente una nueva imagen a su empresa, sino que estaban basadas en estudios por parte de la Universidad de Chicago, la cual informaba que el amarillo era el color más llamativo y que permitía que los taxis fueran más visibles en el tráfico urbano.

Esta tendencia se fue extendiendo rápidamente en el país norteamericano, llegando a alcanzar su fama gracias a Nueva York, precisamente durante la década de los 60, en donde se comenzaron a establecer regulaciones que exigían que los taxis oficiales portaran el color amarillo.
Estos cambios les garantizaban a los pasajeros que pudieran distinguir de manera fácil un taxi confiable de los vehículos ilegales no regulados, convirtiéndose en el color estándar de muchos países en el mundo.
Eso sí, existen algunas variaciones del color del taxi en varias zonas del planeta. Por ejemplo, en Londres, estos vehículos cuentan con un color negro, una tradición que viene desde la época en la que los autos salían así luego de ser fabricados.
Otras variaciones se pueden observar en Alemania, donde sus taxis suelen ser de color beige amarillento. En Ciudad de México, los vehículos que ofrecen servicio de transporte son de color blanco con rosa.
El color de los taxis en Colombia
La llegada de los taxis en Colombia comenzó a finales de la década de los 20 e inicios de los 30 en Bogotá, con la aparición de los primeros vehículos importados por la crisis del río Magdalena. Desde entonces, estos vehículos han pasado por varias etapas marcadas por cambios en los modelos, la regulación del color y la llegada de la tecnología.
Los taxis no siempre fueron de color amarillo en el país; entre los años 70 hasta 1986, estos autos eran de estricta pintura negra en la parte inferior de su carrocería, pero que contaba con un techo y parales en un color amarillo.

Fue hacia los años 1986 y 1987 que el Gobierno Nacional comenzó a impulsar la transición hacia el color amarillo, con el objetivo de facilitar la identificación de los vehículos a distancia.
La decisión luego fue ratificada a través de la resolución 3199 de 1999 del Ministerio de Transporte, en la que “indiscriminadamente estableció el color amarillo como aquel que deben cumplir los vehículos automóviles destinados a la prestación del servicio público de transporte, sin hacer distinciones según el radio de acción de los mismos”.
