En un país donde el asfalto suele ser sentencia de muerte para miles de seres sintientes, una iniciativa legislativa busca cambiar las reglas del juego. El proyecto de ley “Huellas Vivas” pretende que el SOAT reconozca a los animales como víctimas, garantizando su atención médica tras un accidente.

Un giro histórico en la seguridad vial de Colombia
El pasado 27 de enero de 2026, el representante a la Cámara por Antioquia, Juan Camilo Londoño (Alianza Verde), radicó ante el Congreso de la República una propuesta que ha encendido el debate nacional. La iniciativa busca modificar estructuralmente el Código Nacional de Tránsito para que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) no se limite a los seres humanos, sino que extienda su cobertura a los animales domésticos y a la fauna silvestre vertebrada.
“Este proyecto no solo habla de bienestar animal, sino de responsabilidad vial y sensibilidad social frente a la vida que también habita nuestros territorios”, declaró Londoño, enfatizando que la vida de un perro, un gato o una zarigüeya no puede depender de la “buena voluntad” de un transeúnte.
Cifras alarmantes: una masacre silenciosa en las carreteras
La urgencia de esta ley se sustenta en datos desgarradores. De acuerdo con información recolectada por Infobae Colombia, cada año mueren en las vías del país entre 300.000 y 500.000 animales, una cifra que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) advierte podría ser incluso superior.
Las especies más vulneradas en esta tragedia vial incluyen:
- Zarigüeyas y ardillas.
- Osos mieleros y zorros.
- Animales domésticos (perros y gatos) en zonas urbanas y rurales.
La fragmentación de hábitats y el exceso de velocidad han convertido las carreteras en trampas mortales. Actualmente, la carga económica de rescatar a un animal herido recae exclusivamente en ciudadanos particulares o fundaciones que operan con recursos limitados, dejando a cientos de ejemplares agonizando en las bermas por falta de un mecanismo de auxilio institucionalizado.
¿Qué cubriría exactamente la Ley Huellas Vivas?

De ser aprobada, la normativa permitiría que el SOAT financie los siguientes servicios para animales víctimas de siniestros:
- Gastos médicos y quirúrgicos.
- Suministro de productos farmacéuticos.
- Hospitalización y atención de urgencia inmediata.
El objetivo central es evitar que el animal quede abandonado a su suerte. El proyecto propone que los centros veterinarios estén facultados para atender estas emergencias con cargo al seguro, fortaleciendo la respuesta del Estado frente a la fauna silvestre y doméstica.
El debate que viene en el Congreso
Juan Camilo Londoño, conocido por su agenda enfocada en la sostenibilidad y el bienestar social en Antioquia, enfrenta ahora el reto de convencer a las aseguradoras y a los sectores más conservadores del Legislativo. La pregunta que queda en el aire y que ya resuena en redes sociales es: ¿está el sistema del SOAT preparado para absorber este costo o implicará un aumento en las primas para los conductores?
Lo que es innegable es que la Ley Huellas Vivas ha puesto sobre la mesa un debate de ética profunda sobre el valor de la vida en Colombia. Por ahora, el trámite legislativo apenas comienza, pero la esperanza de miles de rescatistas ya está puesta en que, finalmente, las huellas en el camino dejen de ser sinónimo de tragedia.










