Los gatos suelen ser expertos en ocultar que algo no anda bien con su salud. Sin embargo, cuando presentan parásitos intestinales, especialmente lombrices, es común que comiencen a mostrar algunos cambios de comportamiento que pueden servir como una señal de alerta para sus cuidadores.

De acuerdo con información de Purina, identificar estas conductas a tiempo es clave para buscar atención veterinaria y evitar complicaciones.
Una de las actitudes más frecuentes es el cambio de apetito. Algunos gatos con lombrices parecen tener mucha más hambre de lo habitual y comen constantemente sin aumentar de peso.
En otros casos ocurre lo contrario: pierden el interés por la comida y disminuyen su consumo diario. Cualquiera de estos comportamientos, especialmente si aparece de forma repentina, merece atención, seguimiento y una visita al veterinario.

La segunda conducta que puede levantar sospechas es el cambio en su nivel de energía. Un gato que normalmente es activo y juguetón puede mostrarse decaído, dormir más de lo habitual o evitar las actividades que antes disfrutaba.
Esa falta de vitalidad suele estar relacionada con el efecto que los parásitos tiene sobre la absorción de nutrientes y el estado general del organismo.
Además de estas actitudes, Purina explica que existen otros síntomas físicos que pueden acompañar una infestación por lombrices.

Entre ellos aparecen la pérdida de peso, el abdomen inflamado, vómitos, diarrea, pelaje opaco e incluso la presencia de pequeños segmentos de parásitos en las heces o alrededor de la cola.
Algunos gatos también pueden arrastrar la parte trasera del cuerpo sobre el piso debido a la molestia que sienten.

Los especialistas recuerdan que los gatos pueden contagiarse al ingerir pulgas infectadas, cazar pequeños animales, estar en contacto con ambientes contaminados o, en el caso de los cachorros, a través de la leche materna. Por eso es fundamental mantener al día los planes de desparasitación indicados por el médico veterinario.
Aunque algunos síntomas pueden parecer leves al comienzo, ignorarlos podría permitir que la infestación avance y afecte la salud del animal. Ante cualquier cambio persistente en el comportamiento o la apariencia del gato, la recomendación es acudir a un profesional para obtener un diagnóstico adecuado y definir el tratamiento correspondiente.
