En un operativo liderado por la Policía, que contó con el acompañamiento técnico del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), fueron rescatados nueve perros pincher en un presunto criadero ilegal en el barrio Mandalay de la localidad de Kennedy, en Bogotá.
“Tras una denuncia ciudadana sobre el presunto abandono de varios animales, se llegó al predio donde se había denunciado el fallecimiento previo de un animal, que habría sido recogido y dispuesto por los habitantes del predio tras sufrir un accidente”, señaló la entidad.

Agregó: “Tras las valoraciones iniciales de los animales, el equipo médico del IDPYBA evidenció que ninguno de los animales contaba con soporte de atenciones médicas ni de vacunaciones y que dos animales al parecer se encontraban en estado de preñez”.
La entidad señaló que los animales presentaban movilidad reducida a un sector de la casa, malas condiciones de refugio, heces acumuladas en el área de descanso y afectaciones de salud. Por esta razón, “el equipo médico veterinario emitió concepto desfavorable, con lo cual la Policía realizó la aprehensión material preventiva”.

Los animales quedaron bajo el cuidado del IDPYBA, mientras que “todas las pruebas y evidencias serán entregadas a la inspección correspondiente que adelantará el proceso”, subrayó el instituto.
La estrategia que busca beneficiar a perros y gatos de la calle en Bogotá
Recientemente, el IDPYBA de Bogotá lanzó la estrategia “Vecino buena pata”, con la que busca proteger a perros y gatos que están abandonados en distintas zonas de la ciudad.
Como parte de este programa, 121 vecinos se inscribieron para participar. Se contempla que suscriban un acuerdo de cuidado, mediante el cual la comunidad donde viven asume compromisos relacionados con la alimentación, la protección, la convivencia y el reporte oportuno de situaciones que puedan poner en riesgo al animal.
Como parte de este proceso, cada perro o gato beneficiado contará con un collar de identificación “que permitirá reconocerlo como integrante de la iniciativa, facilitar su identificación en Bogotá y visibilizar el compromiso de la comunidad que acompaña su cuidado”.
Tras la firma del acuerdo de cuidado y la entrega del collar de identificación, la entidad iniciará un proceso de seguimiento, acompañamiento y apoyo, en el marco de sus competencias.
“Esto incluye acciones de atención preventiva y, cuando corresponda, la atención de algunas urgencias asociadas a su misionalidad, así como la posibilidad de gestionar articulaciones con redes de cuidado o mecanismos de atención prioritaria”, agregó.
