La periodista y presentadora colombiana Beatriz Helena Álvarez, después de más de treinta años frente a las cámaras, ha decidido poner en palabras su propia transformación interior. Su historia mezcla la fuerza de una mujer que fue madre muy joven, que se abrió camino en los grandes canales de televisión y que, en medio de relaciones sentimentales complejas, eligió mirarse de frente, nombrar sus heridas y convertirlas en una ruta de autoconocimiento y espiritualidad. Su relación y posterior ruptura con el actor Marcelo Dos Santos no solo ocupó titulares, también marcó un antes y un después en su vida afectiva, al confrontarla con temas como la infidelidad, la violencia emocional y la necesidad de poner límites desde el amor propio.

De ese quiebre nace su libro Con permiso, me elijo, una obra que va más allá de la crónica sentimental para convertirse en un testimonio íntimo y, al mismo tiempo, en una invitación colectiva. En sus páginas, Beatriz entrelaza recuerdos de pareja, maternidad, trabajo y fe con una mirada profundamente espiritual, proponiendo dejar atrás el amor romántico idealizado y asumir la responsabilidad de construirse una vida más consciente y coherente. Desde su voz de comunicadora, coach y “buscadora espiritual”, habla a quienes se reconocen en relaciones dolorosas, en patrones que se repiten, y los invita a hacer de su propia biografía un acto de amor consciente. SEMANA conversó con ella a propósito del lanzamiento de su libro.
SEMANA: ¿Cómo se gestó la idea para escribir este libro?
Beatriz Helena Álvarez: Yo tenía una idea, la intención o el deseo de escribir un libro hace ya mucho tiempo. Primero pues porque soy periodista y segundo porque he sido una buscadora espiritual desde niña y creo que he vivido tan intensamente que yo decía como que en algún momento yo iba a escribir algo, pero se me hacía que iba a ser como al final de mi vida o en la etapa más adelante. Resulta que en marzo de este año, tuve una ruptura de pareja y en ese momento fue como si algo en mí hubiera descansado, de las deudas emocionales de tal vez esas cargas que uno trae como de antes, como esos pesos y llegó a mí una serenidad, un entendimiento, una comprensión que lo único que yo atendí en ese momento fue el llamado o un propósito mucho más allá del dolor que estaba sintiendo.
Entonces, llegó a mí ese mantra, a mi corazón, que se llama Con permiso me elijo. Diciéndole a esa relación y a esa persona ya basta, creo que no lucharé más. Vuelvo a mí, vuelvo a todo lo que dejé atrás por estar en en una relación o detrás de una idea de relación de amor romántico que era falsa, en ese momento pues todo me lo demostraba.
Y nació ese propósito de contar a través de mi historia de vida ese camino de elección, de cómo me he elegido a lo largo de mi vida, que yo ya sabía el camino y en ese momento pues se me hacía mucho más claro. Dejé de victimizarme, dejé de culpar y de hacer y fui como a ese entendimiento mucho más esencial y espiritual y ahí nació Con permiso me eligió, comencé a escribir y cuando son todas las cosas que vienen como de esta conexión que le llaman propósito se fueron abriendo las puertas, llegó a mí una editorial que se llama El Librarium, que es una casa editorial que se fijó en este mensaje, que lo apoyó y en pocos meses, hicimos todo el trámite editorial y salió a la luz el 11 de noviembre, que es una fecha mística el 11 11 como maestría de vida, no porque haya llegado a un punto, sino porque yo ya había soltado todo mi pasado para liberarlo.

SEMANA: ¿Usted habla de la ruptura amorosa con el actor Marcelo Dos Santos?
B. H. Á.: No sé si sabe, seguramente sí. Estos hechos fueron públicos, no solo porque yo lo dije y me anticipé a lo que iba a pasar, que meses después pasó y es la denuncia pública de una mujer con graves acusaciones en su contra. Yo ya había salido a exponer que no tenía ningún vínculo ya con él debido a temas de infidelidad porque hasta ese momento era lo que él me había confirmado. Era el motivo por el cual yo me estaba separando, pero más allá había una denuncia que yo no podía desconocer, había una mujer afectada. Eso también involucra a la Fiscalía y a los entes reguladores de este tipo de denuncias.

Yo solamente hablo de mi caso, a responsabilizarme de mis decisiones. Yo ya había tenido unas condiciones previas que también me daban pues unos juicios de valor que no correspondían al amor, al respeto, a la lealtad, que yo sí quiero en una relación de pareja. Entonces, yo corté mi relación hablando desde mi verdad. Si exponer, sin escandalizar, sin crear polémica, incluso desde el amor que yo ya entendí, que es el que uno siente por todo lo que le pasa, incluso por estos acontecimientos que pueden ser tan desafiantes y tan dolorosos. Yo me aparté, me dolió, pero me enfoqué tanto en este libro que yo creo que todo lo que pudo haber sido como una etapa de duelo y de tusa y de choque, creo que se convirtió en una maravillosa experiencia para mí.
SEMANA: ¿Por qué dices que el amor es tu talón de Aquiles?
B. H. Á.: Porque hay una idea de amor romántico que tenemos muchas personas. Me incluyo, por supuesto, porque es el que he vivido desde muy niña, que empecé como a navegar todos estos mares turbulentos de las emociones con los hombres. Yo fui mamá muy joven, me enamoré a los 17 años y desde ahí yo creo que adquirí patrones un poco tóxicos frente a lo que era una relación de pareja. Eso de algún modo creó un camino que se repitió en varias de las relaciones que tuve. Eso no lo sabía antes, por supuesto. No había tanta psicoeducación, no había tanta información a la mano, así que todo se hizo empíricamente a través de los errores que entre comillas parecen ser errores, pero que yo hoy en mi vida después de tanta búsqueda espiritual, de tanto estudio, de tanto trabajo interior, entiendo que ese era mi desafío.

SEMANA: ¿Cómo fuiste cultivando ese interés por lo espiritual y cómo eso se ve reflejado en el libro?
B. H. A.: Esa es la pregunta más esencial y más bonita que me puedes hacer porque es la esencia de este libro y es el propósito superior que tiene más allá de eso de novelar la historia. Es un entendimiento desde la conciencia que ha sido parte de mi trabajo como persona en esta nación. Yo he tenido esas curiosidades de niña, siempre me he hecho preguntas muy difíciles que en esa época de infancia nadie me podía responder con certeza. Fue una búsqueda muy solitaria y a lo largo de mi vida he, digamos que, estudiado muchísimo, he divagado por religiones, por filosofías, por teorías, tratando como de apaciguar un poco esta revolución mental. Cuando yo empecé a interiorizar eso, no como desde una teoría intelectual, sino a vivirla como una espiritualidad práctica. Entonces yo dije, “No, mi camino que me ha hecho como comunicadora, como periodista, luego como coach profesional, siento que hoy tiene ya un foco real, es poder comunicarle a la gente algo que yo ya he entendido adentro y que, por supuesto, pongo en práctica y no es que haya llegado un punto en el que ya no necesite más trabajo, no por el contrario, es una responsabilidad grande que hay a partir de ahora.
Esto no tiene que ver con dogmas, por el contrario, yo invito a la gente a que se libere de cualquier esquema, que se desprograme de cualquier creencia, que no se limite, que se cuestione, que se pregunte, que vaya más allá, que no se deje meter los dedos en la boca.
SEMANA: Un mensaje final para quienes lean este libro...
B. H. Á.: Hay una frase que te la voy a leer y está en la primera página del libro y dice lo siguiente, “A las almas que despiertan sin huir del mundo, a quienes se atreven a mirarse con nuevos ojos y hacer de su propia vida un acto de amor consciente. Este libro es para quienes con permiso se eligen”. Y eso justamente es lo que yo propongo. Es una invitación abierta, simplemente a que se exploren a través de mi historia, que la pongo como ejemplo, pero no para generar algún juicio de valor o una opinión, sino simplemente para que se identifiquen en cualquiera de los roles de las enseñanzas y de los aprendizajes que yo tuve.










