La historia de la música está plagada de situaciones improbables. El show de apertura de Prince para The Rolling Stones en 1981, el nacimiento de estéticas alimentadas por el lenguaje de Internet como el seapunk o el vaporwave, la consagración de Daniel Johnson en el cancionero popular de los Estados Unidos. Carolina Durante es uno de esos casos. Y probablemente uno de los fenómenos musicales más interesantes de la España reciente. En 2017, cuando Carolina Durante empezó a hacer ruido en el circuito under de la capital española, la música de guitarras estaba en crisis y los actos “indie” más relevantes del momento eran ya monumentos que proyectaban una sombra enorme sobre las bandas que los sucederían. El joven cuarteto aparecía en un momento clave para la renovación del rock alternativo en su país, una situación improbable de la que cuatro “chavales” volcaron sus vísceras sobre una partitura para transformar el paisaje musical de su contexto.
“Cuando nosotros formamos la banda había apenas gente de nuestra edad haciendo las cosas que nos que nos gustaban más en el mundo del rock de guitarras”, explica Diego Ibáñez, explosivo frontman de la banda. “Es verdad que había un par de grupos que lo hacían y de hecho fue por ir a ver a uno de esos de esos grupos que decidimos montar el nuestro propio, ¿sabes? Salimos como engorilados, salimos fascinados de su concierto, y también teníamos mucha envidia porque veíamos que tenían nuestra edad y era como ‘hostia, tío, cómo está cómo pueden ellos hacer esto y nosotros no’”. Quizás por ello Carolina Durante se convirtió tan rápidamente en un fenómeno local, después de todo le estaba hablando a una nueva generación a la que pocos estaban escuchando.

Después del concierto de Belako, banda hermana de post punk de Vizcaya, Ibáñez, junto a Juan Pedrayes (batería), Mario del Valle (guitarra) y Martín Vallhonrat (bajo), se reunieron para empezar a dar forma a un puñado de canciones que los llevarían a convertirse en uno de los proyectos más sólidos del rock español de la última década. Es una situación improbable: ninguno había tenido una banda hasta entonces e Ibáñez jamás se había planteado cantar, mucho menos escribir desde el lugar cáustico y rabioso que caracteriza “himnos generacionales”, que los han llevado a girar por España y todo el continente, ser una de las bandas más emocionantes de Rock al Parque 2023 y dar uno de los conciertos más memorables de la emisora KEXP en Seattle. “En los dos primeros ensayos no sabíamos qué se hacía. Cada uno trajo una canción para que la tocase el resto, como bien pudiese, pero ya al segundo ensayo nos estábamos aburriendo de eso. Yo había escrito algo en casa a ver si colaba y empezamos a hacer nuestras canciones muy, muy, muy rápido”.
En 2017 la banda llamó la atención del sello Sonido Muchacho, fundado por Luis Fernández, miembro de los Punsetes, una de las bandas favoritas de Carolina Durante. “Firmamos con un sello independiente que tenía bandas que nos molaban. Nos dimos cuenta de que esto funcionaba y yo dejo la universidad, dejo todo”, añade el cantante sobre estos primeros momentos de vértigo y reconocimiento. “Ya digo, ‘Buah, vamos a tope con esto’. Porque sabía que ahí había algo y, bueno, si luego resultaba que no pues lo habré intentado. Porque descubrí algo en la vida que me hacía verdadera ilusión en un momento difícil”. Con “La noche de los muertos vivientes”, este primer corte, la banda salía del silencio de las madrugadas en el metro para irrumpir estruendosa en medio de un panorama musical que había derivado hacia lo lelo, lo obvio y lo cursi.

Así, Carolina Durante pasó de cantar canciones sobre las convulsas noches de la juventud madrileña, a cantar canciones sobre las convulsas noches de la juventud madrileña para todo el resto del mundo. Su éxito, influenciado por una identidad irónica y desencantada, se puede explicar, también, por el hecho de que jamás han tratado con condescendencia a sus escuchas más jóvenes, a aquellos que se les exhorta a dejar de lado sus problemas porque no son lo suficientemente relevantes, a pesar de que la primera desilusión amorosa es siempre un evento canónico.


Ibáñez le da menos vueltas al asunto: “Ya te digo: creo que todos los s problemas al final son problemas, que todo el mundo que se pincha, sangra. Y ya está”. Paradójicamente, su álbum más maduro a la fecha, Elige tu propia aventura de 2025, actualmente en promoción, es el que más público joven ha cosechado en sus conciertos. “Hay algo ahí como en llegar a los 30 que es como que te aferras a buscar un sentido. No creo que cambiemos no creo que cambiemos tanto los 20 a los 30. Creo que eres más capaz de identificar lo que te sucede, pero tampoco creo que cambie mucho la historia”, explica el cantante sobre el relevo generacional de sus oyentes y la importancia de cantarle a “la peña” que ha crecido con ellos.
Es precisamente este álbum el que los trae de vuelta al país. El año pasado finalizaron la gira de Cuatro chavales, un disco delirante que trata la fama, el desamor y el hastío desde una algarabía rockera que Ibáñez ha calificado de “demasiado” y ahora regresan con su primera producción grabada fuera de España, en la que el vocalista se permite, de hecho, cantar más. Dejando de lado el alarido y el reclamo con dientes apretados y el dedo medio levantado hacia una vida injusta, Carolina Durante dio forma a un documento del hartazgo de preciosos colores melancólicos, jugando con cuerdas orquestales, por ejemplo, en el sencillo titular del disco: “Elige tu propia aventura”. Sin embargo, como siempre, hay espacio para el humor. Al final de, “Hamburguesas”, un corte sobre salir del vacío por cuenta propia, Ibáñez concluye cortante: “Sísifo me chupa la polla”.

Elige tu propia aventura se diferencia así de Cuatro chavales, el álbum de 2022 que sucedió a su debut pre pandémico Carolina Durante. Es un disco más solipsista que se sale de la noche madrileña rodeada de amigos para cristalizar el sentimiento de una mañana solitaria una vez se ha acabado la música. “Yo en este disco tenía muy claro que quería cantar más. Escucho el segundo disco y digo ‘Hostia, es demasiado, es demasiado’. Todo el rato me peleo con mi forma de cantar”, explica Ibáñez, quien en esta oportunidad habita también el susurro para combinar el negro que combina con todo con nuevos y angustiosos colores. Grabado en Inglaterra, también el álbum implicaba el salir de una zona de confort que habían construido a pulso. “Obviamente si haces si grabas en España vas a sonar como los cinco grupos de españoles y si grabas allí pues tendrás más posibilidades de acercarte a un sonido más de puta madre. Queríamos sonar más fino. Queríamos. La idea es hacer un disco atemporal, la idea es hacer un disco redondo, un disco buenísimo”.

La historia de la música está plagada de situaciones improbables. Una de ellas es el nacimiento de Carolina Durante, una banda que no se conformó con dormir cada borrachera de las repetitivas noches madrileñas para despertar de un letargo generacional en el que sus luchas no eran reconocidas. Su fama improbable señala que quizás es importante mirar los extramuros, conocer la periferia, reconocer en cada individuo la potencia de una canción que conecte. “Creo que la fama te puede volver un completo gilipollas, la verdad. Pero también la fama producida por algo que ha tenido un éxito la recibo bien agradecido porque digo, ‘Oye, mira, esto es de puta madre porque hemos sacado este disco y de alguna manera esto es parte de ese de ese reconocimiento’”, concluye Ibáñez sobre su ascenso. Y sí: merecen ser reconocidos porque son necesarios, porque le han inyectado al cadáver podrido del rock and roll de raza la energía necesaria para levantarse de su lecho de canciones para caminar la noche de nuevo, quizás por última vez.
*Carolina Durante se presentará en el Lourdes Music Hall este 25 de marzo de 2026 junto a la agrupación bogotana Armenia. Puede adquirir boletos en este enlace.
