La represión de las manifestaciones en Irán está dirigida a personas “indefensas” que necesitan el apoyo de la comunidad internacional para “poner fin” al gobierno actual, estimó este martes el cineasta iraní Jafar Panahi.

“El pueblo iraní está indefenso hoy, y a pesar de todo, están en las calles”, declaró a la radio France Inter, donde denunció la brutal represión, que ha causado al menos 600 muertos, según una oenegé.

Las protestas comenzaron hace dos semanas. Al principio eran en contra del aumento del costo de vida pero con el paso de los días se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático que ha gobernado Irán desde la revolución islámica de 1979 que derrocó al sha.
Estas manifestaciones suponen un gran desafío para el gobierno del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, de 86 años.

“Cuando un régimen (...) usa armas de guerra contra su propio pueblo, es decir, para causar derramamiento de sangre, no es solo para hacer que la gente se vaya a casa, por lo que el pueblo necesita que la comunidad internacional les ayude y apoye”, insistió Panahi.
“Cualquier silencio hoy, en cualquier parte del mundo, algún día tendrá que responder ante la historia”, añadió el director que el año pasado ganó el premio más importante del festival de cine de Cannes por su drama Un simple accidente.

Después de las protestas “hemos llegado a un punto culminante”, consideró el director de cine. Engloba las manifestaciones multitudinarias contra la muerte en 2022 de una joven arrestada por supuestamente violar el código de vestimenta, las de tres años antes contra los precios de la gasolina o las posteriores a la polémica reelección del presidente ultraconservador Mahmud Ahmadinejad en 2009.
“Todos estos movimientos y revueltas nos han llevado a este punto. Y creo que es hora de ponerle fin”, concluyó Panahi.
Un hombre valiente
Antes de las protestas y de que Irán buscara llevar una tercera vez a prisión, el director nacido en 1960, en Mianeh, Irán, declaró (en encuentro con medios latinoamericanos de los que SEMANA formó parte) que no quiere vivir en otro país y no se cree capaz de hacer otra cosa que no sea cine. Esto, a pesar de que las autoridades iraníes le han demostrado a la fuerza que no aprecian su vocación y quisieran que se detuviera.

Que Panahi siga empecinado en crear en esa tierra en la que se le persigue, a la que siempre regresa, después de haber sido encarcelado en dos ocasiones por su manera de pensar, manifestarse y crear, es una testarudez coherente con su llamado. Ahora, sin embargo, existe el aire de cambio.
Grabar bajo amenaza
Esto nos contó Panahi sobre rodar una película en exteriores, en Irán, sin permiso oficial:
“Por ejemplo, la escena donde sacan dinero de un banco se hizo en un lugar público, y al terminarla dejamos a parte del equipo ahí y otros nos fuimos a un lugar más lejano, más escondido, a grabar algunas tomas dentro de la furgoneta. Y yo era el cámara y el técnico de sonido. Y no habíamos recorrido ni un kilómetro o dos, cuando mi asistente me llamó y me dijo que la Policía había llegado al set.

Rápidamente nos tocó esconder nuestras cosas, los equipos y las grabaciones, y regresamos. Y el equipo se vio rodeado por unos doce policías escondidos, porque visten de civil, y no sabes quién es qué, pero rodearon al equipo. Esa noche, nos retuvieron en la calle durante unas cuatro horas, buscando documentos o grabaciones. Pero no pudieron encontrar nada y tuvieron que dejarnos ir.

Igual, se llevaron a algunas personas a la estación. Y a la mañana siguiente, nos amenazaron, diciendo: “No deberían seguir trabajando”. Tuve que detenerlo todo casi un mes. Entonces, decidí completar rápidamente los planos necesarios en un día y terminar el trabajo con un grupo muy pequeño".
*Con información de AFP.










