Asistir a misa es una de las actividades fundamentales para los creyentes católicos, pues constituye un rito sagrado en la casa de Dios junto al padre y los feligreses para escuchar la palabra del Señor y compartir el sacramento de la eucaristía.
De acuerdo con el portal Catholic.net, “es la celebración dentro de la cual se lleva a cabo el sacramento de la eucaristía. Su origen se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia, cuando los apóstoles y los primeros discípulos se reunían el primer día de la semana a recordar resurrección de Cristo, a estudiar las sagradas escrituras y a compartir el pan de la Eucaristía”.

Este momento es de entrega completa a Dios, de perdón, limpieza de los pecados y de reunión con los hermanos. Asimismo, se crea un espacio de intimidad con Él. Además de escuchar la palabra, también se puede orar por cuenta propia. Por ejemplo, esta oración a Santo Tomás de Aquino, cuando asista a la santa comunión.
El portal de la Arquidiócesis de Atlanta explica que “en la Sagrada Comunión, recibimos a Jesucristo, quien se entrega a nosotros en su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Esta unión íntima con Cristo significa y fortalece nuestra unión con Él y su iglesia. Jesús habla de la importancia de la sagrada comunión cuando dice: ‘Si no comen la carne del hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes’ (Juan 6:53).”

Oración a Santo Tomás de Aquino para pedir misericordia a través de la Sagrada Comunión
Gracias te doy, señor santo, padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin mérito alguno de mi parte, sino por pura concesión de tu misericordia, te has dignado alimentarme con el precioso cuerpo y sangre de tu unigénito hijo, mi señor Jesucristo.


Te suplico que esta sagrada comunión no me sea ocasión de castigo, sino intercesión saludable para el perdón; sea armadura de mi fe, escudo de mi voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis carnales apetitos y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad, y de todas las virtudes: sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra todos mis enemigos visibles e invisibles, perpetua unión contigo, único y verdadero Dios, y sello de mi muerte dichosa.
Te ruego que tengas por bien llevar a este pecador a aquel convite inefable, donde tú, con tu hijo y el Espíritu Santo, eres para tus santos luz verdadera, satisfacción cumplida, gozo perdurable, dicha consumada y felicidad perfecta. Por el mismo Cristo, nuestro señor”.
Amén.
Referencias
La misa - Catholic.net
Santa Eucaristia - Arquidiócesis de Atlanta
