Uno de los miedos más grandes en la humanidad es la muerte. Desde reflexionar sobre lo que pasa después de ese momento hasta preocuparse por su llegada; el deceso ha sido tema de estudio en diferentes ámbitos académicos, como lo ha sido desde el punto de vista filosóficos, antropólogo o religioso.
Entre la diversidad de ángulos para profundizar en esta pregunta, se encuentra la perspectiva católica. En la religión, la muerte es uno de los aspectos más importantes de la vida en los creyentes y un tema de particular atención.
Para el dogma católico, la muerte hace parte de la vida y no es una ruptura completa de la misma desde el punto de vista espiritual. En la creencia, se concibe la imagen de Jesucristo como aquella persona que dio la vida para que los creyentes cuenten con la tranquilidad de la vida eterna.
En ese orden de ideas, ¿qué termina siendo la vida eterna? La Universidad Católica explica en su informe ‘Presentación social de la muerte en distintas religiones’ que el deceso es una meta natural de los humanos imposible de escapar. El alma de las personas se separa de la vida carnal, pero se mantiene vigente y llega a un terreno espiritual fuera del mundo físico que se conoce.

Aquel ambiente espiritual no es más que el cielo, en el cual las almas se reencuentran con sus antepasados y conocen a Dios. Desde ese punto, la vida eterna inicia y la muerte termina siendo el descanso de los sufrimientos presentes en la tierra. La paz termina siendo imborrable al igual que el perdón de los pecados.

Con lo que respecta a la representación social, a la muerte se le rinden diferentes ritos, tales como las misas, velorios, entierros, oraciones, encender velas y dar pésames. Los creyentes consideran que todos estos actos permiten que el alma del difunto ascienda al cielo con mayor tranquilidad y pueda descansar amenamente.

De esta manera, cuando alguien fallece, la religión pasa a ser un gran apoyo porque se considera la existencia de un ser supremo y la muerte se relaciona a la promesa de resurrección, de que hay vida después de la muerte, donde se volverá a ver a los seres queridos.
La concepción de la muerte se encuentra plasmada en varios versículos de la Biblia. Por ejemplo, en Eclesiastés 9: 5 - 6, la sagrada escritura dice: “Porque los que viven saben que han de morir; mas los muertos nada saben ni tienen más recompensa, porque su recuerdo cae en el olvido. También su amor, y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol”.

En ese versículo, se menciona que la muerte es la liberación total de la vida terrenal, por lo que todo lo que consiguieron y los sentimientos que tenían, culminan en ese punto.

Por otro lado, Génesis 3: 19 y 2:7 contribuyen sobre este asunto al mencionar que, cuando Adán desobedeció a Dios, éste le dijo: “entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (…) con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.
Por último, los versículos de Salmo 13: 3, Juan 11: 11 - 4 y Hechos 7:60 dan claridad en la vida eterna, señalando que es similar a un sueño profundo, del cual las almas dejan de estar enteradas de su alrededor; por lo que el sentido de conciencia se queda atrás.
