Artesanía

Rompiendo con el estigma: las artesanas de Guacamayas usan hoja de coca como tinte natural para sus artesanías

Los habitantes de la población boyacense reconocen ahora la importancia de la planta ancestral como recurso creativo gracias al proyecto Tinta Dulce y a un documental que cuenta el proceso y exalta a sus protagonistas.

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4 de marzo de 2026 a las 3:01 p. m.
El evento incluyó una proyección del cortometraje 'Tinta Dulce', una exposición de los diferentes plantas tintóreas locales, objetos de cestería en rollo y fotografías en gran formato.
El evento incluyó una proyección del cortometraje 'Tinta Dulce', una exposición de los diferentes plantas tintóreas locales, objetos de cestería en rollo y fotografías en gran formato. Foto: cortesía A.P.I.

El pasado fin de semana se presentó por primera vez en Guacamayas, Boyacá, el cortometraje Tinta Dulce, una pieza audiovisual que muestra cómo mujeres de distintas regiones comenzaron a utilizar la hoja de coca como tinte natural para sus artesanías, rompiendo con el estigma que rodea a esta planta ancestral y transformándola en una fuente de trabajo comunitario y creatividad.

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La harina de coca es distribuida desde Lerma, Cauca, hacia Curití, Santander, Sutatausa, Cundinamarca, y Guacamayas, a través del proyecto Tinta Dulce, que lleva el mismo nombre del cortometraje y es coordinado por el estudio de diseño Ginger Blonde. Su equipo viajó desde Bogotá hasta Boyacá para este particular estreno de cine.

Este municipio, conocido como “el pueblo de los mil colores”, reconocido por su tradición ancestral de cestería en rollo, fue el escenario de la primera presentación con público en Colombia del cortometraje, que había tenido su estreno oficial a finales del año pasado en el festival de cine Coca y Territorio en Chile.

Artesanas de Guacamayas que usan hoja de coca se vieron por primera vez en pantalla grande.
Guacamayas es conocido como “el pueblo de los mil colores”, y es reconocido por su tradición ancestral de cestería en rollo. Foto: Artesanas de Guacamayas
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Coordinadas por Rocío Manrique, de Asoartes (una de las asociaciones que hacen parte de Tinta Dulce), llegaron alrededor de quince artesanas al aula múltiple del municipio, ubicado en el norte de Boyacá, cerca del Nevado del Cocuy.

Desde varias veredas cercanas, algunas de ellas asistieron sin saber en qué consistía la invitación. “No sabíamos, era una sorpresa que nos dieron y nos gustó”, comenta Teodosia Buitrago, una de las protagonistas del corto, que se vio por primera vez en pantalla grande.

También fueron unas veinte personas de la comunidad invitadas por Rocío, además de algunos curiosos que escucharon el llamado a través del perifoneo del pueblo, como Leidy Johanna Niño. “Me impactó el aviso que dieron, algo relacionado con la coca, y yo dije: tengo que ir, porque lo que uno sabe es que la coca es mala, ¿no? Y se rompe ese esquema al ver que se usa para otro fin”, dice.

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Aunque Asoartes ya venía trabajando con Tinta Dulce, un proyecto que impulsa el uso lícito y creativo de la hoja de coca, con esta proyección algunas tejedoras, como Gilma Bustacara, de la vereda El Chiveche, empezaron a ver la planta con otros ojos. “Uno pensaba que la coca no se podía utilizar, porque dicen que eso no se puede. Pero sí, viendo el video, me pareció muy interesante porque sacan varios colores, se ve muy bonito y se puede trabajar sin problema”, comenta.

Además de la proyección, en el aula múltiple se dispuso una mesa con las distintas plantas para tinturar (como harina de coca, guayabo, pepa de aguacate, cúrcuma, bellota de plátano y barba de piedra, entre otros), junto con la paleta de colores que resulta de combinarlos para la cestería. También se presentó una exposición fotográfica con imágenes tomadas en anteriores visitas del equipo de Ginger Blonde a Guacamayas, protagonizadas por las artesanas y que documentan el proceso de tintura. Estas propuestas, promovidas por Tinta Dulce, son más amigables con la naturaleza que el uso de tinturas manufacturadas.

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Asimismo, se pudo apreciar una muestra de platos, portacalientes, cuencos y canastos de distintos tamaños y colores elaborados a partir de esta innovación en la cestería de Guacamayas, que ahora ofrece no solo tonos intensos, sino también una nueva gama de colores para quienes prefieren matices menos vibrantes. “Es muy importante innovar y que se venda a otras partes, para beneficio de la gente de acá y el ingreso económico de muchas mujeres”, afirma María Nelly Blanco, profesora de arte, gestora cultural y residente del municipio.