Manuel Abud, CEO de La Academia Latina de la Grabación desde agosto de 2021, es un veterano de la industria musical latina con más de tres décadas de trayectoria en medios hispanos en Estados Unidos.

Antes de liderar los Latin Grammy, donde ha impulsado hitos como la primera Semana Latin Grammy fuera de Estados Unidos en 2023, Abud fue presidente y CEO de Azteca América, transformando la cadena hasta su venta en 2017, y ocupó cargos clave en NBCUniversal Telemundo y CBS Telenoticias.
Licenciado en Contabilidad por el ITAM y con MBA de Houston Baptist University, este mexicano radicado en Miami supervisa también la Fundación Cultural Latin Grammy, nutriendo talentos emergentes en la región.
A propósito de BIME Bogotá 2026, el referente iberoamericano de la industria musical que se llevó a cabo en Bogotá del 5 al 7 de mayo SEMANA conversó con Abud quien brilló en el acto inaugural. Su presencia reforzó el pulso de la música en español, en un evento que proyecta negocios por 10 millones de dólares y sigue posicionando a Bogotá como hub creativo.

SEMANA: ¿Cómo logra convertirse en CEO de los Latin Grammy?
Manuel Abud: Es una posición que me honra profundamente y que, sinceramente, representa un sueño hecho realidad. Como cualquier responsabilidad de este nivel, se alcanza con años de trabajo, dedicación, esfuerzo y también con un poco de suerte.
Siempre he creído que no hay atajos: hay que trabajar muy fuerte para llegar, y cuando llegas, trabajar todavía más fuerte para estar a la altura.

SEMANA: ¿Cómo evalúa el impacto y la explosión que ha tenido el reguetón, especialmente el urbano colombiano, con figuras como Karol G, J Balvin, Feid y Maluma?
M. A.: La música latina está viviendo un momento extraordinario, una expansión global sin precedentes. Los números de consumo y streaming se los dejo a las plataformas y a las discográficas; nosotros somos una asociación gremial de músicos y profesionales dedicada a celebrar la excelencia de la música latina.
Este año ocurrió algo histórico: por primera vez, el Álbum del Año en la Academia Latina y en la Academia Americana recayó en un disco completamente en español, interpretado por un artista profundamente identificado con el movimiento urbano. Eso es motivo de celebración.
Y aunque es justo reconocer el mérito individual de artistas como Bad Bunny, esto no ocurrió de la noche a la mañana. Es el resultado de un camino construido durante años por muchos artistas.
Colombia ha tenido un papel fundamental en ese proceso, no solo con Karol G, J Balvin, Feid o Maluma, sino desde antes, con artistas como Shakira, Carlos Vives y Juanes, quienes llevaron su identidad musical a escenarios globales.
Carlos Vives transformó el vallenato en una propuesta universal; Juanes abrió puertas inmensas para el rock latino; y hoy vemos cómo Karol G consolida ese legado con hitos históricos.
Esto no responde a un fenómeno aislado, sino a una evolución colectiva de la música latina, y todos quienes han contribuido a ella deben sentirse orgullosos.

SEMANA: Hoy la identidad latina parece ser un valor diferenciador y motivo de orgullo. ¿Qué planes tienen frente a esta nueva realidad cultural?
M. A.: Me encanta ver que hoy todos quieren ser latinos y, más importante aún, que cantar en español ya no representa una barrera. Hubo una época en la que muchos artistas debían hacer crossover al inglés para conectar con el mercado global. Era válido y fue parte del proceso. Pero hoy ya no es necesario: el idioma dejó de ser una limitación.
Eso responde, por supuesto, a la transformación tecnológica en la distribución musical, al alcance inmediato y global del streaming. Pero también al trabajo de quienes rompieron esos estigmas y construyeron puentes culturales.
La creación de puentes ha sido parte esencial de nuestra visión. Antes las grandes colaboraciones multiculturales eran algo muy propio de los Latin Grammy; hoy vemos ese espíritu expandido en toda la industria, y eso me entusiasma porque genera comunidad, diálogo y evolución artística.
La música debe ser un espacio de convivencia. Los contextos geopolíticos existen, claro, y el arte siempre refleja lo que vive la sociedad, pero no debe convertirse en un elemento que nos divida o polarice.


SEMANA: En un mundo dominado por la inteligencia artificial y el streaming, ¿cómo protegen la excelencia artística y a los creadores?
M. A.: Es un tema que tomamos con enorme seriedad porque exige un equilibrio delicado. Por un lado, debemos proteger la creación humana, la expresión artística y los derechos de los autores. Pero al mismo tiempo no podemos ignorar que la inteligencia artificial ya es una herramienta real y poderosa.
Nuestra postura es clara: la inteligencia artificial es bienvenida siempre que sea una herramienta de apoyo en los procesos creativos y no sustituya al creador.
Para ganar un Latin Grammy, el creador debe ser una persona de carne y hueso. Protegemos y seguiremos protegiendo a los creadores. La música siempre ha incorporado avances tecnológicos: sintetizadores, autotune, nuevas plataformas de producción. Lo importante es que esos avances potencien la creatividad humana y respeten la autoría.

SEMANA: Háblenos de la Fundación Cultural Latin Grammy y su impacto en América Latina, especialmente en Colombia.
M. A.: La Fundación Cultural Latin Grammy le da vida a nuestra misión. Nosotros celebramos, honramos y enriquecemos la música latina, pero también debemos nutrirla y garantizar el desarrollo de nuevas generaciones.
Existe una realidad evidente: el talento está distribuido de manera universal, pero las oportunidades no. Nuestra fundación busca cerrar esa brecha. Y no solo impacta a quienes reciben becas; también les permite a artistas, miembros y donantes participar activamente en la construcción del futuro musical.
Tenemos procesos rigurosos que garantizan transparencia absoluta. Además, todos los gastos operativos de la fundación son cubiertos por nosotros, de modo que cada aporte recibido va directamente a la educación de jóvenes músicos.
En Colombia hemos contado con apoyos extraordinarios de artistas como Juanes, Carlos Vives y ahora Silvestre Dangond, quien impulsa iniciativas ligadas al desarrollo del vallenato.
Y hay algo muy importante: las becas no se asignan solo por talento, sino también por necesidad económica. Queremos que jóvenes con enormes capacidades, pero sin recursos suficientes, puedan continuar su formación musical.

SEMANA: Explíquenos la estrategia de las 4G que impulsa los Latin Grammy…
Manuel Abud:Nació como una forma sencilla de explicar una visión mucho más profunda sobre inclusión.
Hablamos de puentes entre género músical, género, geografía y generación, y de ahí surgió esta idea de las 4G, que resume nuestra apuesta por conectar mundos distintos dentro de la música latina.
No se trata de una estrategia cosmética ni de cumplir con una agenda política; responde a la esencia misma de nuestra misión. La música latina es, por definición, diversa: conviven una cumbia, un vallenato, un flamenco, un tango o una ranchera. Nuestra tarea es reconocer esa riqueza y garantizar que todos esos universos dialoguen entre sí.

SEMANA: ¿Qué viene para la expansión global de los Latin Grammy? ¿Nuevas ciudades anfitrionas?
M. A.: Aún no puedo entrar en detalles porque estamos en pleno proceso de negociación, pero sí puedo decir que seguiremos viajando.
El Latin Grammy siempre ha sido muy importante para los artistas, pero queríamos que también se convirtiera en una experiencia relevante para el público. De ahí nació la decisión de llevarlo a Sevilla y construir alrededor de la ceremonia una experiencia cultural de gran escala.
Encargamos un estudio independiente para medir su impacto y los resultados fueron contundentes: alrededor de 200 millones de euros de impacto económico en Andalucía. Eso demuestra que el Latin Grammy puede convertirse en un motor cultural, turístico y económico para las ciudades anfitrionas.

SEMANA: Mirando hacia 2027 y más allá, ¿cómo ve a Colombia en el futuro de la música latina?
Manuel Abud:Lo veo extraordinariamente bien. No es una percepción personal; basta mirar la categoría de Mejor Nuevo Artista. En los últimos años Colombia ha tenido una presencia constante y sólida.
Ahí están casos como Karol G y Juliana, que reflejan un semillero muy fuerte y una proyección consistente. A mí me gusta hablar desde los nominados y los reconocimientos, porque ahí están los datos concretos.
Juanes fue Mejor Nuevo Artista, luego Persona del Año y ha ganado algunos de los máximos reconocimientos de nuestra academia. Karol G siguió un camino similar, conquistando Álbum del Año, Canción del Año, Grabación del Año y consolidándose como Persona del Año. Cuando ves ese historial, resulta imposible negar la influencia y el peso que tiene Colombia en la música latina contemporánea. El futuro de la música en Colombia, sin duda, es muy prometedor.
