Que desde la meseta y los cerros bogotanos vuelva a sonar como lo hace el Festival Cordillera, primordialmente en español, con sonidos que por décadas han forjado identidad latinoamericana, entre el rock, el pop, lo popular, lo urbano, lo folclórico y lo experimental, sumando propuestas capaces de atrapar seguidores entre los miles que ya saben qué van a buscar, es un motivo de gran festejo.

Que en 2026, su quinto año de historia, venga Ricky Martin y alborote la expectativa de públicos y artistas por igual, por curiosidad y apertura de criterios, habla de su dimensión. No estará por debajo de cerrar noche en el Cordillera, como lo han hecho en el pasado Juan Luis Guerra, Rubén Blades, Carlos Vives, Fito Páez y Maná, entre otros. No solo los amantes del pop saben lo que significa Livin’ la vida loca. Marcó una época de la cultura popular y está a la altura del festival que trajo al glorioso Parque Simón Bolívar a la era que vive. Es casa de eventos inolvidables, entre ellos, el festival gratuito más grande del continente, Rock al Parque, y los festivales privados más importantes y musicalmente amplios en el país: el Cordillera y el Estéreo Picnic.

El Cordillera vuelve a congregar a su rebaño el 12 y el 13 de septiembre, y la organización espera 78.000 almas (en 2025 reunió 82.000), de las cuales 40 por ciento serán visitantes, 11.000 extranjeras y 21.000 de otros lugares de Colombia. El Observatorio de Turismo de Bogotá estima en casi 7.800 millones de pesos el beneficio del evento, pero para quienes irán a cantarlo, bailarlo y gozarlo, lo que importa es la experiencia alrededor de la música. Los muchísimos talentos se repartirán entre los cuatro escenarios acostumbrados (Cordillera, Aconcagua, Cotopaxi y Cocuy) y dos espacios extra (Coke Studio: La Tierra del Olvido y el Club Macondo by Club Colombia). En la oferta complementaria, habrá más de 45 restaurantes y 70 emprendimientos.


Musicalmente, no es difícil entender por qué el Cordillera es único: mezcla géneros y necesidades generacionales, y rompe moldes para ofrecer circuitos y posibilidades. Y aquí no es un pecado que repitan los talentos. Entre varios, hemos visto artistas y bandas como Draco y Caifanes varias ocasiones en el Cordillera, y los veremos cuantas veces más decidan formar parte de la fiesta. Y en perfecta hora llegan nuevos actos, como lo hace Fobia este año, que a Colombia vienen cada mucho, y que se reunió hace poco después de años inactiva (¡lea nuestra gran entrevista con su bajista Cha!).
El sábado 12 reunirá al recurrente irreverente Andrés Calamaro, a Beéle y a Sean Paul, como muestra de la amplitud sonora de un evento que suma el poder del Grupo Niche, que millones de colombianos tienen en las venas. Además, se verá a argentinos de vieja pero vigente escuela, como Miguel Mateos y la banda Virus, y sonidos colombianos tan diversos como los de Poligamia y Nelda Piña y sus Tambores. Cada tanda horaria abarca varias fronteras. Nadie se “tiene que aguantar” algo que no le gusta.
El secreto del Cordillera es hilvanar vertientes musicales metidas en la piel y la memoria del público, y sumar la posibilidad de descubrir algo.
El domingo 13 de septiembre será el turno del mencionado Ricky Martin, de Caifanes y de Andrés Cepeda, en su segunda noche consecutiva en escena. Esta jornada de colores amplios suma a Panteón Rococó, Mägo de Oz, Draco, Jarabe de Palo feat. Pedro Capó, el fiestón de Los Amigos Invisibles, Dante Spinetta y una cuota colombiana de Diamante Eléctrico, Doctor Krápula, Flor de Lava y Árbol de Ojos.


Tratando de equilibrar el hecho de que tener conciertos en el parque siempre dará pie a un debate, este año el aporte ambiental irá al Amazonas. La compra de boletería alimentará la guardianía de 1.200 metros de selva amazónica, apoyando diferentes proyectos de bioeconomía con todas las culturas del Amazonas. Y dentro del evento, se promueven múltiples prácticas sostenibles.
Voz de los talentosos ríos
Una leyenda de la música, que desde los setentas alimenta su arte y expresión, Nelda Piña comparte con Arcadia que aprendió a cantar bullerengue, chalupa, son de negro “escuchando y observando”, y que se siente orgullosa de representar a Gamero, su pueblo, y “a nuestras músicas, cantadoras y la riqueza cultural” de su región. Al Cordillera traerá “un show nuevo hecho con mucho cariño”, acompañada de músicos que participaron en la grabación de su nuevo álbum Gamerana (próximamente en LP). El domingo “vamos a presentar las canciones de este álbum y canciones de nuestra tradición y trayectoria, con la banda completa, los tambores, las voces, bajo, saxofón, clarinete y músicos invitados reconocidos”, dice, así que una dosis de sorpresa se puede esperar. “Este show será como contar mi historia”, exalta.

Por su parte, Julio Briceño, la voz del fiestón andante que son Los Amigos Invisibles, de Venezuela, comparte lo emocionados que están “de que Cordillera piense en Los Amigos y nos inviten a un festival tan grande con artistas de tanto renombre”, y que en vivo “¡hay que salir a patear traseros!”. Sobre quién le emociona del cartel, destaca a Diamante Eléctrico. “Nunca los he visto en vivo, pero he escuchado sus canciones y tienen un sonido muy chévere. Y no miento: me gustaría ver a Ricky Martin, nunca lo he visto. ¡Y en Bogotá lo veré!”.


Nelda Piña comparte que su especial interés está en vivir al Grupo Niche, pues “forma parte de nuestra identidad; uno lo conoce de toda la vida y siempre pone a bailar, como me gusta a mí”. Pero no es ajena a ese figurón del pop puertorriqueño: “Lo primero que me dijeron mis hijas es que yo estaba en el cartel con Ricky Martin”.

Todos quieren dejarse impactar por él, parece, también así Cha, Javier Ramírez, bajista de la legendaria banda mexicana Fobia, que engalana el primer día del festival. “Vamos al Cordillera y nos emociona mucho tocar con viejos amigos como los Caifanes y ver a artistas que no veríamos de otra manera, como Ricky Martin.
Si me hubieran platicado de este festival hace 15 o 20 años, hubiera dicho que nunca sucedería. ¡Qué bien que ahora puedan convivir todos estos artistas y géneros en un mismo escenario!”, dice a Arcadia.


Sobre armar un set para un festival, Cha sentencia que implica pensar en que se toca para personas que llevan mucho tiempo ahí, que llegan temprano, “han visto a muchos artistas, bailaron, caminaron y corrieron. Y todos los artistas salimos a matar. Queremos tocar las canciones que la gente conoce de nuestro repertorio, pero también queremos complacer a los fans de hueso colorado que van a vernos a nosotros, con una o dos canciones que no hacemos siempre”. Y así lo hacen y harán todos los talentos, y por eso no es difícil explicar por qué “esta Cordillera” truena como lo hace.
¿A qué hora tocan?
Eso ya está definido para ambas jornadas. Con este mapa definidio, el sábado de apertura va así...


Y luego, el domingo cerrará por lo alto...

